La feria de los milagros, Wisława Szymborska

1 Marcel Roux. Adan y evaUn milagro corriente:

que se produzcan tantos milagros corrientes.

Un milagro ordinario:

el ladrido de los perros invisibles

en el silencio de la noche.

Un milagro del montón:

una nube menuda y ligera,

capaz de tapar la luna llena y compacta.

Muchos milagros en uno:

un aliso que se refleja en el agua

y que se vea invertido de izquierda a derecha

y que crezca allá con la copa hacia abajo

y que no llegue al fondo

pese a la poca profundidad del agua.

Un milagro cotidiano:

vientos de ligeros a moderados,

borrascas en plena tormenta.

Un milagro cualquiera:

las vacas son vacas.

Otro milagro, quiérase o no:

este huerto y sólo éste,

de esta pepita y sólo de ésta.

Un milagro sin frac ni sombrero de copa:

palomas blancas en desbandada.

Milagro, porque cómo llamarlo si no:

hoy el sol ha salido a las tres catorce

y se pondrá a las veinte cero uno.

Un milagro que no sorprende lo debido:

una mano tiene menos de seis dedos,

pero tiene más de cuatro.

Un milagro, y basta con abrir bien los ojos:

el mundo omnipresente.

Un milagro tan adicional como adicional es todo:

lo impensable

se puede pensar.

.

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