No poder morir, Xu Zhiyi

Skeletons Trying To Warm Themselves_James EnsorDe pronto, en la red, se pegó una noticia: ¡las personas que deben morir no pueden fenecer! Al principio la gente consideró que era superchería, que eran chismes. A continuación, este tipo de noticias eran cada vez más numerosas. Decían el fundamento. Los periodistas le siguieron la pista y llevaron a cabo investigaciones. Los medios impresos les siguieron el rastro; las estaciones de radiodifusión las transmitieron. El ministro del Ministerio de la Vida y la Muerte, Lo Boris, estaba sorprendido, inquieto. Si las personas tenían la situación de vida y muerte, entonces habría equilibrio. Si los que tenían que morir no morían, ¿el globo terráqueo no se llenaría de personas, constituyendo una calamidad, y no explotaría? Lo Boris profundizó la investigación sobre el terreno y disimuló su identidad para llevarla a cabo con claridad.

La primera persona que no podía morir y que investigó Lo Boris era un vendedor de inmuebles. Éste se había apoderado de varias decenas de casas. Una vez que hubo estallado la crisis financiera los precios de los inmuebles bajaron brutalmente. Él se arruinó. Soportaba sobre su espalda una inmensa deuda. Una vez que la persona moría la deuda se volvía impagable. El vendedor de inmuebles se suicidó. Sin embargo, en el momento de la cremación, él de nuevo abrió los ojos, pudo hablar, pero se había convertido en un ser vegetal. Boris se le acercó y le preguntó: ¿Cómo es que volviste a vivir? El vendedor de inmuebles, mirándolo con los ojos en blanco, le dijo: Dios no me recibió. “¿Cómo no pudo Dios recibirte?”. “Dios no me recibió”. Al volvérsele a preguntar, el vendedor de inmuebles volvió a decir la misma oración: “Dios no me recibió”. Así que el vendedor de inmuebles convertido en ser vegetal sólo podía decir esa oración. Si se le hacía otra pregunta no podía responder.

La segunda persona que no podía morir e investigada por Boris era un banquero. Había relación entre la muerte del banquero y la del vendedor de inmuebles. Las deudas impagables de los vendedores de inmuebles eran muchas. Hicieron hundirse al banco. El banquero deseaba liberarse y entonces buscó la muerte. No obstante, en el momento de la incineración, el banquero de nuevo abrió los ojos y pudo hablar. Boris también se le acercó y preguntó: ¿Cómo es que has vuelto a vivir? El banquero también le miró con los ojos en blanco y dijo: Dios no me recibió. Al volvérsele a preguntar, el banquero convertido en un ser vegetal sólo dijo: “Dios no me recibió”. Al hacérsele otra pregunta no podía responder.

La tercera persona que no podía morir y que investigó Boris era un vendedor de bienes raíces. Había relación entre la muerte del vendedor de bienes raíces y la del banquero. El vendedor de bienes raíces en la subasta de terrenos pujó por precios astronómicos y consiguió dos valiosos lotes. No pensó que el banquero que le suministró el préstamo moriría. El banco se hundió en la bancarrota. Aunque los valiosos terrenos estaban en sus manos, el empréstito no pudo lograrlo para el desarrollo de los terrenos. Si devolvía los terrenos sería multado por violación de contrato y al hacerlo perdería toda la fortuna de la familia. Verdaderamente era como si una preciosa calabaza le obstruyera el agujero del culo. Se encontraba en un dilema. Finalmente también murió. De manera similar, cuando iba a ser cremado, el vendedor de bienes raíces abrió los ojos y pudo hablar. De igual manera, Boris le preguntó cómo había resucitado. El vendedor de bienes raíces, con los ojos en blanco, dijo que Dios no lo aceptó. Del mismo modo, el vendedor de bienes raíces convertido en ser vegetal también sólo dijo esa frase.

Boris sacó una conclusión. El problema estaba donde Dios. Tenía que ir a buscar a Dios y sacar una explicación.

Boris tomó el elixir de vida de autocontrol. Entonces fue a ver a Dios. Éste le dio muy buena acogida en su visita. Tomó la preparación farmacéutica para lavar las almas, como si fuera insecticida, y lo asperjó en dirección del espíritu de Boris. El espíritu se evadió deprisa. Dijo: ¿Qué hace usted? Dios dijo: Lavo tu alma. Quienes vengan aquí a registrarse, todos, deben lavar las almas. Lavar la carga del mundo terrenal. Después que las almas están limpias entonces pueden ingresar al paraíso. El alma de Boris explicó: Ah, mi Dios. No he muerto verdaderamente, sino falsamente. Yo, quien tomó el elixir de vida de autocontrol, vine a buscarle para hablar de un asunto. Dios le preguntó: ¿Tú has venido a hablar de qué asunto? El espíritu de Boris dijo: Los espíritus del vendedor de inmuebles, del banquero y del vendedor de bienes raíces, ¿por qué usted no los aceptó?

Dios primero se rió un instante. Después lanzó un suspiro y dijo: Tú no sabes. Aquí también estamos padeciendo por la crisis financiera. No puedo cargar con ella. El espíritu de Boris quedó extremadamente perplejo: Ah, mi Dios. ¿Usted aquí sufre de qué crisis financiera? ¿Con qué no puede cargar? Dios dijo: Quienes vengan aquí a registrarse, deben lavar primero los espíritus. La riqueza lavada es mi ingreso. Las deudas desprendidas las tengo que pagar con dinero celestial. De lo contrario, esos espíritus no podrán estar limpios. En el pasado, hubo quienes trajeron riquezas, quienes trajeron deudas. Aquí, los ingresos y egresos estaban equilibrados. Ahora, los espíritus que traen inmensas deudas son numerosos. Yo, entonces, estoy en crisis y no la puedo soportar.

¡Ah, era esto! Por eso, ¿usted no recibió los espíritus del vendedor de inmuebles, del vendedor de bienes raíces y del banquero?”.

Sí. ¡Usted es muy inteligente!”.

Entonces me marcho”.

Ya que has venido, no debes marcharte”.

¿Por qué?”.

Ah, tú tienes una inmensa riqueza. Cubre mi déficit”.

Dios, mientras hablaba, tomó el preparado farmacéutico de limpieza espiritual y lo asperjó hacia el espíritu de Boris. Éste gritó “Ah”. Accionó el autocontrol de la droga tomada, revivió y salió corriendo.

Boris al llegar a la puerta del Palacio Celestial le saludó con la mano una seductora hada. En el mundo, Boris había disfrutado de innumerables mujeres, pero aún no había saboreado a las hadas. Él penetró y bebió rocío para lavar las almas. Entonces fue llevado por Dios.

En seguida, en la red, de nuevo se transmitió la noticia: ¡Dios volvió a aceptar a alguien!