El ser indiferente nada es, Georges Bataille

Harry Willson Watrous

I

Un sombrero hecho de muerte

La escarcha, hermana de un sollozo alegre.

La blancura del mar y la palidez de la luz

arrebatarán los huesos

La ausencia de la muerte

me sonríe.

II

El cuerpo del delito

es el corazón de este delirio.

III

Las leyes del sabor

asedian la torre de la lujuria.

IV

El alcohol de la poesía

es el silencio difunto.

V

He vomitado por la nariz

el cielo telaraña

mis enflaquecidas sienes

terminan de adelgazarlo

Estoy muerto

y los lirios evaporan el agua destilada

faltan las palabras

y, finalmente, falto yo.

VI

Las palabras del poema, su indocilidad, su número, su insignificancia, conservan en el corazón el instante impalpable, beso lentamente la boca de una muerta, dejo mi aliento suspendido en lo que ya nada es.

La transparencia del ser amado, milagrosa indiferencia, lo que extravía, extraviado en el cristal incontable de la luz: no pensar en ello nunca más.

VII

El relámpago mata

torna los ojos

el gozo borra el gozo

Borrado

cristal de muerte helado

oh, cristal resplandeciente

de un fulgor que se rompe

en las crecientes sombras

Soy lo que no existe

abro los dientes mezclados

de los muertos

y el rechinar de la luz

que me embriaga

con el abrazo que se ahoga

el agua que llora

el aire muerto

y el alma del olvido

Mas nada, nada veo

ya no río

pues a fuerza de reír

me transparento