¿Un nombre es tan solo un nombre?, JCPozo

nube_nombres_inscritosUna rosa emanaría el mismo dulce perfume con cualquier otro nombre”, decía el gran dramaturgo inglés aludiendo a que la esencia de una cosa no radica en su nombre sino en lo que realmente es. Y claro, pero si así fue, ¿por qué entonces Julieta y no Isabela o Georgina? Y luego, de este lado, me pregunto si acaso tendría el mismo impacto y trascendencia un coronel Pérez que un Buendía.

Los nombres tienen su propia melodía que a veces se integra al ritmo que le toque el corazón

Ahora, abundan, por ejemplo, los Juanes; me parece que quizás sea como homenaje a esa esencia de la que hacía referencia el genio literario. Pues, Juan, con un nombre propio tan usual y ordinario, sin distracciones nos muestra el personaje tal cual, haciéndonos olvidar el nombre, melodía incansable destinada a pasar.

Se me figura que no hubiera hecho mucha diferencia si Juan o Tomás Bautista; si Juan Preciado o Manuel Preciado; si Juan Salvador o José Salvador; si Juan Pérez Jolote o Jesús Pérez Jolote… y tantos más.

Nombres separados de la persona como matrimonios arreglados.

Pero a veces, la fortuna conspira formando una mágica fusión entre un personaje y su nombre; entonces surge en el alma, con la simple mención, un sentimiento universal de increíble belleza moral: Cuasimodo, Quijote, Mishkin, Melibea, Eleonor…y tantos más.

Yo, como buen Juan, no podría decir medianamente qué tanto influye el nombre en las personas o los sustantivos en las cosas. Quizás un Terencio o una Gertrudis pudieran tener más experiencia y visión en esto de la relación entre personalidad y nombre.

A mí, este asunto me tiene atorado. El problema de siempre: pensarlo demasiado.

Busco y busco y nomás no me habla y nomás no lo oigo. Un solo nombre, tan solo, es lo único que al cuento le falta.

Un buen nombre que se funda en el calor de un alma noble cuyo corazón inspire; que nos deje sentir por siempre lo más sublime de su profunda ternura, lo más virtuoso de su sincera bondad.

Un buen nombre que se hunda en sus ojos de lago y que al llamarla, desnuda venga y nos lleve a su lado; que nos dé licencia de usurpar los sueños con su rostro fresco y a nuestro amor, amando.

Un buen nombre que vibre en divina melodía, anunciando que en la vida, el amor ha encontrado su acomodo, que el fruto maduro en sí se ha metido y ha vuelto a ser de nuevo la semilla.

Un buen nombre que junte las manos de colores varios y en múltiples batallas venza a los ejércitos del odio y del mal, con todo el amor y la bondad que se desborde de su espíritu libertario.

Un azar casi divino.

¡Qué nombre y ser se fusionen!

Habrá que buscar la magia,

hasta escuchar su sonido

Debemos seguir soñando:

Hay que hacer que produzcan luz

Y esa precaución de no poner cualquier nombre por no correr el riesgo de perder el tino, de haberle fallado, me tiene alejado de la rutina. ¿Valdrá la pena encontrarlo? ¡Claro! Aunque sea solo por el placer de haberle atinado. Aunque sea solo para escuchar esa melodía.

.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s