Poema nocturno, Margaret Atwood

Mihai Criste

No hay nada que temer,

es sólo el viento

que ahora sopla hacia el este, es sólo

tu padre……….el trueno

tu madre……….la lluvia

En este país de agua

con su luna ocre y húmeda como un champiñón,

sus muñones ahogados y sus pájaros largos

que nadan, donde crece el musgo

por todo el tronco de los árboles

y tu sombra no es tu sombra

sino un reflejo,

tus padres verdaderos desaparecen

al bajar la cortina

y quedamos los otros,

los sumergidos del lago

con nuestras cabezas de oscuridad

de pie ahora y en silencio junto a tu cama…

Venimos a arroparte

con lana roja,

con nuestras lágrimas y susurros distantes.

Te meces en los brazos de la lluvia,

el arca fría de tu sueño,

mientras aguardamos, tu padre

y madre nocturnos,

con las manos heladas y una linterna muerta,

sabiendo que somos solamente

las sombras vacilantes que proyecta

una vela, en este eco

que oirás veinte años más tarde.

 

.

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