El hacedor, indios winnebagos

home_navajos_«No sabemos en qué condición se hallaba nuestro padre cuando empezó a tomar conciencia. Movió su brazo derecho y luego su brazo izquierdo, su pierna derecha y luego su pierna izquierda. Empezó a pensar lo que tenía que hacer y por fin empezó a llorar, las lágrimas fluían de sus ojos y caían ante él. Al poco tiempo miró ante sí y vio algo que brillaba. Aquello brillante eran sus lágrimas, que fluían y forma­ban las aguas que vemos… El hacedor de la tierra empezó a pensar de nuevo. Y pensó: ‘Es así, cuando deseo una cosa, se hará como yo deseo, del mismo modo que mis lágrimas se han convertido en mares’. Así pensó. Y deseó la luz, y se hizo la luz. Y pensó lue­go: ‘Es como me suponía, las cosas que he deseado han empezado a existir tal como yo quería. Pensó entonces y deseó que existiera la tierra, y la tierra empezó a existir. El hacedor de la tierra la contempló y le gustó, pero la tierra no se estaba quieta… (Unavez que la tierra se aquietó) pensó en muchas cosas como empezaron a existir según él deseaba. Entonces empezó a hablar por primera vez. Dijo: ‘Puesto que las cosas son tal como yo quiero que sean, haré un ser semejante a mí’. Y tomó un poco de tierra y le dio su semejanza. Habló entonces a lo que acababa de crear, pero aquello no le respondió. Lo miró y vio que no tenía entendimiento o pen­samiento. Y le hizo un entendimiento. De nuevo le habló, pero aquello no respondió. Lo volvió a mirar y vio que no tenía lengua. Le hizo entonces una lengua. Le habló otra vez y aquello no res­pondió. Lo volvió a mirar y vio que no tenía alma. Le hizo, pues, un alma. Le habló otra vez y aquello pareció querer decir algo. Pero no lograba hacerse entender. El hacedor de la tierra alentó en su boca, le habló, y aquello le respondió».