Respiro, JCPozo

Gastón JarryNo solo había sido la noche más tormentosa que había vivido, sino que fue la primera vez que se armaba de valor para encararle de frente sus engaños. Gritos, recriminaciones, amenazas, llanto y algunos golpes; después… distancia, tiempo, orgullo, desencuentro. Y al final, cuando sentía que en la turbulencia perecería de desolación, un amanecer azul y radiante de sol y brisa de mar se fue metiendo por su ventana. Así pasa con las oportunidades. Nunca avisan; ponen a prueba la voluntad.

Se levantó de un salto. Se soltó el cabello, suspiró profundamente y salió a la vida con la esperanza de encontrar el amor perdido en ella. Sentía la necesidad de liberar a ese cautivo y, una vez liberado, sabía que de ahí en adelante su destino estaba solamente en sus manos. Lo tenía bien aprendido y no iba a cometer el error de aprisionar su amor propio por temor a la vida.

Ahora llueve y llueve y ella ha salido a la calle bailando en su vestido ligero, fundiendo su deseo de vivir en los charcos que, a su paso, le va dejando el cielo.

 

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