Mirarse, Samuel Beckett

Alva Bernadine

Lugar cerrado. Todo lo que hay que saber para decir está sabido. No hay más que lo que está dicho. Fuera de lo que está dicho no hay nada. Lo que sucede en la arena no está dicho. Si hubiera que saberlo se sabría. Eso no interesa. No imaginarlo. Tiempo desgastando la tierra desgastándola a disgusto. Lugar hecho de una arena y de un foso. Entre los dos bordeándolo una pista. Lugar cerrado. Más allá del foso no hay nada. Se sabe puesto que se debe decir. Negra arena extendida. Pueden caber en ella millones. Errantes e inmóviles. Sin jamás verse ni oirse. Sin nunca tocarse. Es todo lo que se sabe. Profundidad del foso. Mirar desde el borde todos los cuerpos en el fondo. Los millones que aún están ahí. Parecen seis veces menores que lo normal. Fondo dividido en zonas. Zonas negras y zonas claras. Ocupan todo el ancho. Las zonas que quedan claras son cuadradas. Un cuerpo mediano cabe apenas ahí. Extendido en diagonal. Si es mayor debe acurrucarse. De esta manera se sabe el ancho del foso. Se sabría sin eso. De las zonas negras hacer la suma. De las zonas claras. Las primeras ganan con mucho. El lugar es ya viejo. El foso es viejo. Al principio sólo era claridad. Sólo zonas claras. Tocándose casi. Apenas ribeteadas de sombra. El foso parece una lína recta. Luego reaparece un cuerpo ya visto. Se trata pues de una curva cerrada. Claridad muy brillante de las zonas claras. No irrumpe en las ocscuras. Son éstas de un negro impenetrable. Tan denso en los bordes como en el centro. En cambio esta claridad sube de un golpe. Alto por encima del nivel de arena. Tan alto como profundo es el foso. Se elevan en el aire negro torres de pálida luz. Tantas zonas, claras tantas torres. Tantos cuerpos visibles en el fondo. La pista sigue al foso a todo lo ancho. Todo su contorno. Está realzada con respecto a la arena. El equivalente a un escalón. Está hecha de hojas muertas. Recuerdo de una bella naturaleza. Están secas. El aire seco y el calor. Muertas pero no podridas. Se convertirían más bien en polvo. Pista justo lo bastante ancha para un sólo cuerpo. Nunca dos se cruzan ahí.