El diluvio de Deucalión, Robert Graves

1-prometeo1En una ocasión, paseando por la Tierra disfrazado de viajero pobre, Zeus descubrió que el pueblo de Arcadia se estaba portando tan mal y con tanta crueldad, que decidió destruir a todos los mortales con un enorme diluvio. En aquellos momentos, Deucalión, rey de Ftía, estaba en el Cáucaso, tratando de ahuyentar el águila que le roía el hígado a su padre, Prometeo, pero el animal siempre volvía. Prometeo, que podía predecir el futuro, advirtió a su hijo del diluvio, así que Deucalión construyó un arca, la llenó con sus rebaños y demás posesiones, y se subió a bordo. Su esposa, Pirra, también se embarcó. Luego, el viento del sur comenzó a soplar; la lluvia cayó a cántaros; y los ríos se desbordaron, arrasando ciudades y templos, hasta ahogar casi todas las criaturas vivientes. Cuando el arca ya flotaba por encima de los árboles, el agua aún seguía creciendo. Al cabo de un tiempo, la lluvia cesó y el arca, después de balancearse durante nueve días, se posó en la cima del monte Otris, en Tesalia, cerca de Ftía. Deucalión y Pirra desembarcaron, sacrificaron un carnero a Zeus y, cuando el nivel del agua descendió un poco, encontraron un templo cubierto de algas y desperdicios, en el que oraron tristemente para que la humanidad fuese perdonada. Zeus escuchó sus plegarias y envió a Hermes para decirles:

Todo irá bien. Cubríos la cabeza y lanzad los huesos de vuestra madre hacia atrás. Dado que Deucalión y Pirra tenían madres distintas, ambas enterradas en cementerios sumergidos a gran profundidad, decidieron que vuestra madre significaba la madre Tierra y, cubriéndose las cabezas, lanzaron piedras a sus espaldas. Aquellas piedras, al tocar el suelo, se convirtieron en hombres y mujeres.

Otros mortales también pudieron salvarse del diluvio. Parnaso, hijo del dios Poseidón, se despertó a causa de unos aullidos de terror procedentes de unos lobos y siguió a estos animales hasta la cumbre del monte que ahora lleva su nombre. Por su parte, Meagro, hijo de Zeus, se despertó con los gritos de unas grullas y lo que hizo fue seguir a estas aves hasta la cumbre del monte Gerania. Ambos supervivientes también salvaron a sus familias.