Creación, Brihad Āraniaka Upanishád

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En el principio, este universo no era sino el Yo en la forma de un hombre. Miró a su alrededor y no vio nada excepto a sí mismo. Por tanto, su primer grito fue «Soy Yo», y así surgió el concepto Yo. Esta es la razón por la que, incluso hoy, cuando nos llaman, primero contestamos: «Soy yo» y después damos el otro nombre que tenemos…

Tuvo miedo. Por eso la gente no se siente feliz cuando está sola. Pensó: No hay nada aquí excepto yo mismo, ¿de qué tengo miedo? Y el miedo desapareció. Pues ¿de qué podría tener miedo? El miedo solo se refiere a un segundo.

Se sintió infeliz. Por eso no sentimos placer cuando estamos solos. Quiso un compañero. Se agrandó hasta ser del tamaño de un hombre y una mujer abrazados. Este Yo se dividió a sí mismo en dos partes y así fueron un hombre y una mujer. Por tanto, como afirma el sabio Yajnavalkya, este cuerpo, por él mismo, es como la mitad de un guisante partido. Esa es la razón por la que, en verdad, este espacio lo llena una mujer.

El hombre abrazó a la mujer y así surgió la humanidad.

Ella reflexionó: « ¿Cómo puede él unirse conmigo, que he surgido de él? ¡Me ocultaré! » Ella se convirtió en vaca, él en toro y se unió con ella, y así surgió el ganado. Ella se convirtió en yegua, él en semental; ella en burra, él en burro y se unió con ella, y así surgieron los animales de pezuña dura. Ella se convirtió en cabra, él en un macho cabrío; ella en oveja, él en carnero y se unió con ella, y así nacieron las cabras y las ovejas. Y así crearon todo lo que existe en parejas hasta las hormigas.

Entonces él supo: «Yo soy la creación, porque he generado el mundo entero » Por lo tanto fue llamado Creación.

El que comprende esto se convierte, él mismo, en creador en esta creación.

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