El contenido del canto, Isar Hasim Otazo

mermaid1Las sirenas estaban rodeadas de una pila de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca. Ese dato, sin verificar, dio lugar a la leyenda de que su pérfido canto perdía a los hombres. Pero, en realidad, las sirenas sólo dicen la verdad. Por eso, casi todos se tapan los oídos ante ellas, no vaya a ser que la verdad les haga daño; hay otros, muchos menos, que se atreven a oír la verdad, pero aferrados al mástil de sus certezas, de las que piden no ser arrancados, no importa lo que supliquen durante la experiencia; y, finalmente, hay otros, demasiado escasos, que corren el riesgo de ir hacia las sirenas y escuchar la verdad, a sabiendas de que la partida tiene consecuencias incalculables