El divino arte de la castración, Sarainés Kasdan

XIR237922 Carlo Broschi 'Il Farinelli' (1705-82) (oil on canvas) by Amigoni, Jacopo (1675-1752) oil on canvas Musee de la Ville de Paris, Musee Carnavalet, Paris, France Lauros / Giraudon Italian, out of copyright

La castración es un bálsamo bendito, capaz de hacer maravillas. La emasculaciòn doblega el espíritu del enemigo y evita su reproducción, castiga y reforma a los delincuentes sexuales, evita la masturbación, alivia la locura amorosa, preserva el honor de las mujeres ajenas, forma eunucos guardianes, domestica niños hiperactivos, logra cantantes de incomparable voz.

Los primeros cantantes castrados los encontramos en la edad media, pero no es hasta el siglo XVI cuando alcanzan fama universal, gracias a la prohibición del Papa Pablo IV de que las mujeres cantaran en San Pedro. Los castrados así reemplazan a las voces femeninas.

El èxito fue instantáneo y la medida se extendió también a los teatros de los estados pontificios donde se consideraba inadmisible la presencia de mujeres en los escenarios.

Varias obras de los siglos XVII y XVIII, en los que el rol de un hombre aparece escrito para soprano o contralto, estaban pensados para castrados que poseían estos registros. Es el caso por ejemplo del personaje de Orfeo de Gluck, que fue escrito originalmente para un castrado contralto.

Los buscadores de talento iban de casa en casa, en los barrios bajos, en busca de niños humildes de siete a doce años de edad, criaturas que veían en la mutilación la única oportunidad que les daba la vida para abandonar la pobreza y convertirse en alguien. Perder el miembro era ganar la gloria. Los sobrevivientes, gozaban de dinero, fama y en muchas ocasiones del amor de damas nobles, deseosas de huir de la rutina merced a aventuras amorosas increíbles y sin el riesgo de embarazos indeseados.

Tal vez el castrado más famoso de la historia sea Carlo Broschi, mejor conocido como Farinelli.

A los 30 años sirvió a Felipe V y durante diez años le canta las arias preferidas. Durante el reinado de Fernando VI se convierte en el favorito de la reina María Teresa, dirigiendo el teatro del Buen Retiro y participando en la toma de decisiones del gobierno.

En cuanto al amor, Farinelli no sufría. Compartía las funciones sexuales con su hermano: el cantante las seducía y el hermano compositor las satisfacía y fertilizaba.

Desde que las mujeres obtuvieron la venia de cantar en donde les dio la gana, los niños cantores castrados se extinguieron.

Si bien algunos artistas cantan como castrados, !Ay¡, lo hacen sin las excelencias de antes.

 

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