El ocaso del siglo, Wislawa Szymborska

Yana Moskaluk

Yana Moskaluk

Tenía que ser mejor que los anteriores, nuestro siglo XX.

Ya no está a tiempo de demostrarlo,

tiene los años contados, andar vacilante,

respiración corta.

Han sucedido demasiadas cosas

que no debieron suceder,

y lo que tenía que llegar

no ha llegado.

Tenía que estallar la primavera

y, entre otras cosas, la felicidad.

El miedo tenía que abandonar valles y montañas.

La verdad tenía que ser más veloz que la mentira

en alcanzar el blanco.

Algunos desastres

no debieron repetirse,

por ejemplo la guerra,

el hambre, etcétera.

Tenía que respetarse

la indefensión de los indefensos,

la confianza y cosas por el estilo.

Quien deseaba complacerse en este mundo

se enfrenta a una hazaña irrealizable.

La estupidez no es ridícula.

La sabiduría no es alegre.

La esperanza

dejó de ser una muchacha,

etcétera, por desgracia.

Dios tenía que confiar, por fin, en el hombre

bueno y fuerte,

pero un bueno y un fuerte

siguen siendo dos hombres.

Cómo vivir, me preguntó por carta alguien

a quien yo pensaba formular

la misma pregunta.

De nuevo y como siempre,

según lo dicho anteriormente,

no hay preguntas más apremiantes

que las preguntas ingenuas.