Informe personal sobre el viento, Federico Díaz-Granados

wpid-viento_serenidad-1024x768Hoy le pido al viento

Que encadene el cielo y haga prisionero a Dios,

Que lo amarre con sus venas

y lo envíe exiliado junto al dueño de la muerte

A tejer sombras con las hojas negras del otoño.

Le pido al viento

Que recupere la luz que se extravió del relámpago

Y la lleve a habitar a una palabra

O a una estrella interrumpida en su penumbra y en su asombro.

Lo pido, porque sé que al mundo lo gobierna el viento.

Hay que verlo con su silencio

Dibujando el oleaje de las cosas

Con la voz que le roba a los ángeles

En cada viaje al paraíso,

Danzando con las ropas tendidas en el alambre de la guerra

Y con los árboles donde relata sus derrotas, agonías y memorias.

Es por culpa del viento que la música enmudece las palabras.

Escuchemos nada más ese tañido de rieles

Que hace eco en las largas avenidas del olvido,

Las orquestas del bosque

Que pueblan de sombras los presagios

Y la flauta traversa de las estaciones

Que se toma por asalto

Mi corazón insular luego del naufragio.

Tal vez es el viento ese ángel insurrecto

Que inesperado viene a hacer tregua con los hombres.

Por último le pido al viento

Que con sus rugosas manos gastadas por los días

Me devuelva a todos mis ausentes.

Que me regrese por un instante

A cada uno de mis muertos

Para que en otra noche de brumas de su vuelo

Puedan volver a cenar conmigo

Bajo la luz de un pájaro que canta desnudo

En la orilla opuesta de la vida,

Donde las mariposas hacen su decolaje

Para partir hacia un puerto de cenizas.