Y la muerte no impondrá su reino, Dylan Thomas

190Y la muerte no impondrá su reino.

Desnudos hombres ya muertos se confundirán

Con el hombre en el viento y la luna del oeste;

Cuando los huesos sean descarnados y los ya mondados se hayan ido,

Habrá estrellas en torno al pie y entre sus codos

Y aunque pierdan la razón no perderán su lucidez

Aunque se hundan bajo el mar de nuevo en vilo se alzarán

Pues se acaban los amantes mas no el amor

Y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.

Quienes yacen tendidos

Bajo interminables pálpitos del mar

No morirán palpitando de terror:

Retorciéndose en el potro en tanto el músculo se afloja

Y abiertos en canal, su esqueleto ha de resistir;

La fe gemirá en sus manos al partirse en dos

Y demonios unicornes los penetrarán,

Pero aun así, hendidos de principio a fin, no van a crujir

Y la muerte no impondrá su reino.

Y la muerte no impondrá su reino.

El grito de la gaviota puede no estallar en sus oídos

Ni una ola ruidosa romper en la costa;

Donde una flor brotó quizá ya no exista ninguna

Que al golpe de la lluvia alce la frente;

Pero aunque estén ebrios y muertos como clavos

Y las calaveras hundan con su martilleo a las margaritas

Ellos golpearán al sol hasta que sus puertas cedan

Y la muerte no impondrá su reino.