Debilidad de los músculos, Sonia Fides

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Georges Braque

Los muertos

aunque nos cueste imaginarlo

se acuerdan de nosotros a diario.

Siguen nuestros pasos,

esperan con los brazos cruzados

a que cumplamos las promesas

y a pesar de que nunca llegamos a hacerlo

siguen caminando a nuestro lado.

Saben que tras la muerte

los músculos se debilitan.

No quieren que caigamos,

bastante hemos tenido ya con el ridículo

que siempre supone llorar en público.

Los muertos nos sujetan

como sujeta un pisapapeles

la ingravidez de un papel

frente a una inesperada ráfaga de viento,

de hecho si estoy aún de pie

es gracias a ellos.