La rendija, Miguel Torija Martí

: Stephan Brauchli

: Stephan Brauchli

Hace horas que el amanecer habrá inundado de luz lo que sucede fuera de aquí, pero solo ahora, un rayo de sol acaba de encontrar una rendija entre las lamas de la persiana para avanzar atravesando la penumbra densa, llegar decidido a la cama y dibujar en la sábana un círculo reluciente. Dejo que mi mirada se quede anclada a esa isla de claridad mientras escucho los golpes del rabo de Clam en la puerta y, más lejos, los sonidos de Luisa preparando la comida. Por la intensidad de esos ruidos, sé que ha dejado la puerta de la cocina abierta y sé por qué lo ha hecho. Hoy volverá a cocinar los garbanzos con pularda que tanto me gustaban y quiere que el olor llegue hasta la cama cuando, dentro de unos minutos, abra y pregunte: “¿Vienes a comer?” Clam aullará entonces, nervioso, sin llegar a entrar.

El aullido, su voz y los garbanzos, tres tentaciones para tratar de convencerme. Hoy tampoco surtirá efecto ninguna de las tres. No. Si algo consigue que encuentre fuerzas para levantarme de la cama, andar hasta la cocina con Clam culebreando entre mis piernas, sentarme a la mesa y hablar con Luisa del tiempo, mientras damos cuenta de la gallina y las legumbres, será este rayo de luz que ha encontrado una rendija para entrar. Tal vez sea un buen presagio. Tal vez hoy yo también divise una rendija para salir de este pozo.