Carrusel, Rosana Alonso



Jefe decidió un día que Gordo debía bajarse, lo consideraba una carga no útil porque apenas se movía y no se ganaba el sustento, así lo dijo.

Todos asentimos porque Jefe ya estaba en el autobús cuando llegamos. Conductor, como siempre, no opinó sobre el asunto, simplemente mantuvo la vista fija en la carretera y se puso a silbar esa melodía que se nos prende en el alma y la llena de nostalgia. Abandonamos a Gordo a pesar de sus protestas y continuamos la ruta. Hemos recorrido muchos lugares desde entonces, y sin embargo aún no llegamos a Destino.

Hoy se ha subido un hombre flaco. En realidad era Gordo, pero no he dicho nada. Ahora sé con certeza que estamos dando vueltas en círculos desde hace años.

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