El androide asesino, Arquímedes González

Yo soy Robocop. Hace poco me detuvieron nueve agentes de la policía en el Callejón de la Muerte en un mercado de Managua y ahora me acusan de cortarle la cabeza a un hombre, violar a tres muchachas y cortarlas en tuquitos y machetear a una pareja de ancianos. Y es cierto. Todo es cierto. Hace pocas semanas llegué a esto que ustedes llaman el presente. Mi primera experiencia fue cortar la cabeza de ese elemento. ¡Yo no sabía que era tan difícil cortarle la cabeza a alguien! Luego mejoré mis habilidades, aunque no sé por qué mi escudo de seguridad falló y me capturaron, no sin antes partirle el brazo derecho a uno de esos agentes y dejar tuerto a otro… Mirá: Todo androide como yo, es un militar que ha sido preparado en las artes marciales, en el manejo de cuchillo, en armas, en métodos de infiltración y conducción de diferentes tipos de transporte. Para mí las sensaciones, deseos y afectos son irrelevantes, aunque tengo la capacidad de aprender de la interacción con los humanos, de mi entorno y de mis errores. Sin embargo, nada ni nadie puede cambiar ni distraer el objetivo primario de mi misión que es: Matar.

Esta envoltura de masa moscular, terminaciones nerviosas, huesos y epidermis cultivada, es capaz de sobrevivir al ataque de armas de fuego de medio y bajo calibre y puede recuperarse rápidamente al impacto físico de golpes y ataques con objetos sólidos o cortantes. Esto es un disfraz para que ustedes me acepten en su presente, pero yo podría tomar otras maneras de presentarme según las necesidades. Dentro de mí, en lo profundo de mis pupilas, hay un perfecto mecanismo especializado en matar. Por eso es que yo no voy a envejecer ni voy a morirme y si me matan, no me matarán por completo porque volveré, siempre voy a volver…

A mí me creó un sistema del futuro que todavía no puedo alcanzar a ver, porque no he completado ni la mitad de la misión que me envió a hacer. Mi misión primaria y primordial, es matar. No sé a quiénes ni por qué, porque eso está definido dentro de mi programa. Yo no decido de antemano matar a una mujer, a aun niño o a un hombre, o a un viejo, es el sistema que tengo programado dentro de mi cabeza el que en el momento en que yo me encuentro con ese ser, se activa y me ordena eliminarlo.

Hasta ahora yo he descubierto que puedo imitar la voz de personas con las que he tenido algún contacto físico y también puedo hablar a la perfección trece idiomas: Español, inglés, francés, alemán, chino, japonés, ruso, árabe, sueco, portugués, italiano, arameo y griego. Hablo en código, hablo el idioma de los muertos, hablo con las paredes, hablo con los animales y así me comunico en este y otros países con los otros miembros de la Sombra Negra, la organización que yo encabezo y que tiene presencia en muchos otros lugares porque esta operación es de alcance global, un trabajo considerado por ustedes en este presente absurdo, como el de un vil y solitario asesino en serie, como un loco violador o un desalmado, pero es una profesión en la que los miembros de la Sombra Negra estamos involucrados y enfocados en cumplir la misión que nos fue encomendada.

Luego que salga de esta celda, continuaré con mi misión porque eso fue lo que me encomendó el sistema que me envió a su presente y para eso fui ensamblado y programado. Y si en este presente me exterminan, no importa, porque el sistema que me envió desde el futuro, volverá a ensamblarme, volverá a programarme y volverá a enviarme, porque yo soy Robocop, el indestructible, el líder de la Sombra Negra.

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