Las muertas de mi país, Lety Elvir

De un tiempo para acá

las muertas en mi país

están por todos lados

en los basureros, en las cunetas

en los hospitales, en los presidios

en el aire, en los sueños

en las montañas, en los arrabales

flotan en los ríos, en los mares

como peces envenenados

o ballenas suicidas.

Son como piedras

se tropieza con ellas

estorban el paso

interrumpen el tráfico

estropean los planes, horarios.

Están en el café, el agua, la comida

en los periódicos de lunes a sábado y los dominicales

se conversa con ellas, se habla de ellas

de velorio en velorio

de entierro en entierro

de lágrima en lágrima

caen por docenas como moscas en cachaza

sin contar con las que no aparecen

ni en morgues o reportes policiales.

Las muertas en mi país

a veces no salen, se cansan

juegan a las escondidas

en bolsas de plástico, cajas de cartón

o están en trocitos regados por ahí.

Y se les llora tanto y se les extraña tanto.

Las muertas en mi país

no mueren de viejas

sino de impunidad y violencia

de balas de plomo y más plomo

bum bum bum de día y de noche

casquillos regados igual que las muertas.

Retuerzo las manos, el mapa, cintas amarillas

Chorrea la sangre, llueve sangre en mi país.

Las muertas son tantas

no cabe su ausencia, no cabe su olor

las muertas son tantas

no cabe el miedo, no cabe el dolor.