El dragón , Harold Kremer

Cuando el mundo conocido sólo era China, el dragón Han se apareció en sueños al rey Tong y le dijo:

Al despertar sólo tendrás un día más de vida y luego morirás. Podrás seguir viviendo si construyes para mí un castillo que dure mil años.

Cuando despertó, el rey olvidó el sueño. Al anochecer, cuando faltaban apenas seis horas para la sentencia, lo recordó y llamó de prisa a sus ministros, consejeros y magos.

Pronto moriré —concluyó después de contar su sueño—. Si alguno de ustedes tiene una solución quiero oírla.

Divagaron durante horas hasta que uno de los consejeros trajo unas copas de licor. En la del rey echó un fuerte somnífero que lo hizo dormir inmediatamente.

Pero, ¿qué hiciste, siniestro consejero? —clamaron en coro los hombres.

Salvarlo —respondió—. Sólo en sueños podrá construir ese castillo.