Hace mucho que hemos olvidado el escuchar, Nelly Sachs

Si El -en otro tiempo- nos hubiera plantado,

plantado como hierba de dunas, en el mar eterno,

creceríamos en pasturas tupidas,

como la lechuga crece en el huerto.

Aunque tengamos asuntos

que nos lleven más allá

de Su luz,

aunque bebamos el agua de cañerías

que se acerque muriendo

a nuestra boca, eternamente sedienta,

aunque caminemos por una calle

bajo la cual la tierra ha sido llevada al silencio

por un empedrado…

no debemos vender nuestro oído,

oh, nuestro oído no debemos vender.

También en el mercado,

en el cálculo del polvo,

más de uno da -rápidamente- un salto

sobre la cuerda de la nostalgia;

porque él escuchó algo,

dió el salto fuera del polvo

y sació su oído.

Apretad; oh, apretad -en el día de la destrucción-

a la tierra el oído que escucha,

y escucharéis, a través del sueño

escucharéis

cómo en la muerte

empieza la vida.