Archivo de Autor

Los dragones del trigésimo primer día, Luiz Fernando Emediato

de

No te desesperes ni mates a tus siete hijos antes de la hora. Los dragones llegarán el trigésimo primer día después de la señal, para matar. Además de tus hijos rebeldes, a las… Sigue leyendo

EL NIÑO SUICIDA, RAFAEL DIESTE

de

Cuando el tabernero acabó de leer aquella noticia inquietante —un niño se había suicidado pegándose un tiro en la sien derecha— habló el vagabundo desconocido que acababa de comer muy pobremente en un… Sigue leyendo

EL LADO BUENO DE LA DESGRACIA Y EL LADO MALO DE LA FELICIDAD, Cuento chino

de

En cierto ocasión un campesino chino acudió a un mercado de primavera y se decidió a comprar una espléndida potranca en la que gastó todos sus ahorros. Por desgracia, aunque la encerró en… Sigue leyendo

Cuando marque tu número, Rebeca, Fernando Oviedo

de

La he visto a Rebeca y todo ha sido una gran confusión, porque habíamos convenido no volver a encontrarnos desde la enfermedad de Lucía, desde esas noches de insomnio llevando y trayendo recipientes… Sigue leyendo

En esta cama, Lêdo Ivo

de

  Es aquí, en esta cama, que la guerra comienza. Luchan los dos guerreros en un campo de lienzos. ¿Cómo separar frente y costado si todo amor es un espejo? El obelisco rosáceo… Sigue leyendo

El becado, Guillermo Bustamante Zamudio

de

Para llegar a tu destino, primero debes recorrer la mitad del camino. Y para recorrer la mitad del camino, estás obligado a andar la cuarta parte. Y para andar la cuarta parte, indefectiblemente… Sigue leyendo

Caja de Pandora, Esteban Couto

de

No podíamos decir nada. Lo que pasó debía quedar entre nosotras dos: nadie más debía saberlo. Todo estaría bien, siempre y cuando mantuviéramos la boca cerrada. Aquel montículo de tierra sólo habla con… Sigue leyendo

En el país de las tinieblas, Leyenda japonesa

de

El dios Izanagi añoraba tanto a su fallecida esposa que decidió partir en su busca. Se dirigió, por tanto, al País de las Tinieblas llamado Yomi. Cuando llegó, al ver que su esposa… Sigue leyendo

Salvador Dalí

de

El canto de las sirenas, Mario Arregui

de

Cierta noche Juan soñó un sueño. Soñó que él y once hombres más habían sido condenados a muerte. Los doce fueron alineados a lo largo de un paredón altísimo, con las manos atadas… Sigue leyendo

La música nunca oida, Raúl Renán

de

En una banca del parque, acomodados los tres hombres, se dicen travesuras de palabras. Ríen por turnos como rondan su cigarrillo de mariguana. Cuando éste se termina en un ascua de papel que… Sigue leyendo

Párrafos trocados, Graham Greene

de

Una vez estaba tendido en la cama del dormitorio, llorando bajo las sábanas porque era la primera semana del trimestre y todavía faltaban doce infinitas semanas para las vacaciones. Y yo tenía miedo… Sigue leyendo

El esposo complaciente, Marques de Sade

de

Toda Francia se enteró de que el príncipe de Bauffremont tenía, poco más o menos, los mismos gustos que el cardenal del que acabamos de hablar. Le habían dado en matrimonio a una… Sigue leyendo

Perspectiva, Robert Cialdini

de

Queridos mamá y papá: Desde que marché a la universidad he estado escribiendo poco, y siento haber sido tan inconsciente. Os pondré al día ahora, pero antes de que sigáis leyendo, por favor… Sigue leyendo

La conciencia, Juan José Millas

de

En la antigüedad teníamos más metros cuadrados que cosas. Ahora, en cambio, tenemos más cosas que metros cuadrados. Hace años, podías recorrer un pasillo de 15 metros sin tropezar con un solo mueble.… Sigue leyendo

Sor Juana Inés de la Cruz, Marra PL. Lanot

de

Te fascinó aprender muchas cosas, tú, la niña de México, en los años mil quinientos cuando la educación para las mujeres significaba cocinar, cocer y lavar ropa y, encima, ser silenciosa. Te encantó… Sigue leyendo

Bala en el cerebro, Tobias Wolff

de

Anders llegó al banco poco antes de la hora de cierre, así que por supuesto la cola era interminable y quedó ubicado detrás de dos mujeres que, con su estridente y estúpida conversación,… Sigue leyendo

El ciervo vampiro, Javier Tomeo

de

El ciervo atraviesa lentamente el calvero del bosque en busca del río donde abreva cada mañana. Sabe que su cabeza es un jeroglífico imposible de descifrar y se siente orgulloso de su cornamenta.… Sigue leyendo