Publicación de la categoría: De cuando el Mar Muerto estaba enfermo

EL LADO BUENO DE LA DESGRACIA Y EL LADO MALO DE LA FELICIDAD, Cuento chino

de

En cierto ocasión un campesino chino acudió a un mercado de primavera y se decidió a comprar una espléndida potranca en la que gastó todos sus ahorros. Por desgracia, aunque la encerró en… Sigue leyendo

En el país de las tinieblas, Leyenda japonesa

de

El dios Izanagi añoraba tanto a su fallecida esposa que decidió partir en su busca. Se dirigió, por tanto, al País de las Tinieblas llamado Yomi. Cuando llegó, al ver que su esposa… Sigue leyendo

Dios y sus escribas, Jacques Ferron

de

Dios era muy inteligente; en todo caso, su amor propio se lo había demostrado. Creó al mundo y no se contentó con eso; contrató a unos escribas para describir su proeza. Los tomó… Sigue leyendo

La actriz, Guillermo Bustamante Zamudio

de

Caperucita estaba aburrida: cada vez que un lector toma el libro y lee, termina primero baboseada y después tragada por el lobo, saliendo finalmente a través de una chapucera autopsia de cazador. Para… Sigue leyendo

El diablo que iba a misa

de

Yo sé la historia de un diablo que iba a misa. Una vez, un diablo que iba a misa se encontró por el camino un haba, la cogió y se fue a la… Sigue leyendo

Otra lección, Barón de Teive

de

El gladiador en la arena, donde lo puso el destino que de esclavo lo expuso condenado, saluda, sin que tiemble el César que está en el circo, rodeado de estrellas. Saluda de frente,… Sigue leyendo

Otori Sama, Leyenda japonesa

de

Muchos años atrás, en el pequeño barrio pesquero de Yui, vivía un comerciante adinerado llamado Fujiwara no Kamatari. El hombre, de edad avanzada, tenía una hija pequeña que quería más que a nada… Sigue leyendo

Dominar la ira, Tim Bowley

de

Todos los días, los aldeanos dejaban comida para el ermitaño que vivía en una cueva cercana al pueblo. Al cabo de treinta años, una tarde se oyó un retumbar como de trueno y… Sigue leyendo

Un hombre que se parecía a Orestes, Álvaro Cunqueiro

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—¿Quién vio el cadáver? —insistía Eumón. —Nadie. No lo vio nadie. Terminaron de envolverlo en el cortinón rojo y lo metieron en el ataúd. Por cierto que no servía ninguno de los ataúdes… Sigue leyendo

Cuestión de amistad, Paulo Coelho

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Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta… Sigue leyendo

El secreto de la muerta, Lafcadio Hearn

de

Hace mucho tiempo, en la provincia de Tamba, vivía un rico mercader llamado Inamuraya Gensuké. Tenía una hija llamada O-Sono. Como ésta era muy bonita y sagaz, el mercader juzgó inoportuno brindarle sólo… Sigue leyendo

La historia según Pao Cheng, Salvador Elizondo

de

En un día de verano, hace más de tres mil quinientos años, el filósofo Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo a adivinar su destino en el caparazón de una… Sigue leyendo

Decreto Imperial, Isar Hasim Otazo

de

El hombre cometió un crimen atroz. Mis gendarmes lo aprehendieron caminando plácidamente por la plaza principal, cubierto de sangre de pies a cabeza. No huía: sencillamente caminaba. Cuando lo interrogaron, contó sin emoción… Sigue leyendo

El roble inútil, Tchoang-Tze

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El maestro carpintero Cheu, en su viaje en el país de Tsí pasó junto al roble que daba sombra al cerro del Genio del lugar, en Koiu-yuan. Era tan grande que en el… Sigue leyendo

Caperucita Roja políticamente correcta, James Finn Garner

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Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con… Sigue leyendo

Creación, Brihad Āraniaka Upanishád

de

En el principio, este universo no era sino el Yo en la forma de un hombre. Miró a su alrededor y no vio nada excepto a sí mismo. Por tanto, su primer grito… Sigue leyendo

Huellas, Eduardo Galeano

de

Una pareja venía caminando por la sabana, en el oriente del África, mientras nacía la estación de las lluvias. Aquella mujer y aquel hombre todavía se parecían bastante a los monos, la verdad… Sigue leyendo

El gallo de Sócrates, Leopoldo Alas (Clarín)

de

Critón, después de cerrar la boca y los ojos al maestro, dejó a los demás discípulos en torno del cadáver, y salió de la cárcel, dispuesto a cumplir lo más pronto posible el… Sigue leyendo