Tao, Jorge Fernández Granados

Mi madre era una mujer que llevaba su casa a todas partes
mi padre era un hombre que llevaba sus ruedas a todas partes
mi madre era una mujer que dondequiera que vivía buscaba arraigarse
mi padre era un hombre que dondequiera que vivía buscaba la hora de irse
mi madre era una persona que necesitaba un espacio para hacerlo suyo
mi padre era una persona que necesitaba un espacio para recorrerlo
ella quería saber siempre el nombre del lugar a donde llegaría
él quería saber la hora anticipada en la que emprenderían el viaje
ella hacía todo lo posible porque pasara lo que pasara las cosas volvieran a su sitio
él hacía todo lo posible por remover el lugar fijo de las cosas
ella medía el tiempo en círculos
él medía el tiempo en una línea de fuga
lo que aún es un enigma para mí
es por qué en los últimos años de sus vidas cambiaron de papeles
y cuando tuvieron un jardín
mi madre sembró plantas que dan flores
pero mi padre sembró plantas que dan frutos

Tantas cosas asustan, Sandra Cisneros

Tantas cosas asustan. Tantas.
Los muertos y los vivos.

Lo que la oscuridad no nos permite ver
y lo que nos permite.

Pasos sobre un patio
tanto como el silencio.

Y cosas simples.
Aritmética. La renta.

El infinito también asusta.
Números. El cielo.
Dioses que siempre fueron y serán.
La inmortalidad.

Cual es peor?
Estar siempre sola,
o estar con alguien para siempre.

Y el finito aterroriza.
Nuestras vidas por ejemplo.

El amor asusta.
Igual la luna y los generales.
Y pesan mucho.

No uno por uno.
Pero todos juntos.
Como una lata de canicas.

La felicidad, al contrario,
es otro asunto.
Tiene que ver con papalotes

Morirse es malo, Georgina Herrera

Lo malo de la muerte es ese llanto,
no el de los que se quedan;
a esos, la misma vida
les devuelve la risa poco a poco.
Hablo de los que parten.
Yo pude ver en sueños
lo malo que es morirse.
Te la pasas llorando todo ese tiempo,
todos cruzan llorando por tu lado,
nadie da consuelo
porque nadie lo tiene,
y pasamos sin ver a los que amamos
y ellos igual… sin vernos.
Nada de bienvenidas,
no se hacen preguntas;
la palabra es el llanto.
Llegas
a ese lugar que no se sabe donde
queda ni lo que es,
ligera, como en vuelo,
sin venir de algún sitio
ni andar a otro,
ni estarse en paz.
Llorando.
Así es la muerte:
sin besos, sin abrazos,
sin odio, sin amarse,
llorando todo el tiempo.

 

Es raro el amor, Mónica Gameros

Es raro el amor,

es un monstruo que nos aguijonea y luego nos abandona en el basurero,

a merced del idealismo, del vacío, de la adicción.

Es tan raro el amor: un fenómeno neuronal dicen los que fríos observan la vida tras el cristal;

una tragedia dicen las que mueren de amor al encontrar el camino al suicidio,

la mejor de las drogas digo yo, cuando después del beso viene la euforia

y arde mi piel.

Es raro el amor: un beso cálido, el último abrazo,

una palabra flotando en la habitación del hotel,

en el callejón solitario, en el asiento trasero del auto,

en las azoteas de esta ciudad.

Es imperfecto el amor, insólito viene de improviso: puede dejarnos en silencio,

arrancarnos un grito, un lamento, una sonrisa impertinente en medio del comedor,

en medio de un cementerio de muecas sombrías.

Es extraño y raro el amor: una bomba de adrenalina,

un impulso para seguir con la vida, incluso

una ironía que nos indica el camino a la locura.

A veces pienso en el amor como un mito,

es uno, sus tonos, sus matices, su brillo

cambian de acuerdo al monstruo que soy y al monstruo al que amo,

es uno con el que comparto los besos, es otro con los suspiros y

es diferente cuando me tragan los silencios, esos espacios de tiempo

en los que nos observamos y nos reconocemos.

Es loco el amor, puede llevarnos a las cenizas,

o transformarnos e impulsarnos

para estallar la bomba que termine con este infierno.

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses, Eduardo Lizalde

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho, se desplome.

Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.

Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.

Final, Juan Gelman

Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas,

querido Juan, has muerto finalmente.

De nada te valieron tus pedazos

mojados en ternura.

Cómo ha sido posible

que te fueras por un agujerito

y nadie haya ponido el dedo

para que te quedaras.

Se habrá comido toda la rabia del mundo

por antes de morir

y después se quedaba triste triste

apoyado en sus huesos.

Ya te abajaron, hermanito,

la tierra está temblando de ti.

Vigilemos a ver dónde brotan sus manos

empujadas por su rabia inmortal.

La ruptura, Rupi Kaur

la mujer que viene después de mí será una versión
pirata de mí misma. lo intentará, y te escribirá poemas
para que borres aquellos que he dejado memorizados
en tus labios, pero sus versos nunca podrán golpearte
por dentro como lo hacían los míos. entonces,
intentará hacerle el amor a tu cuerpo. pero nunca va a
lamerte, acariciarte o chuparte como yo. será una triste
sustitución de la mujer que dejaste ir. nada de lo que
haga te excitará y eso la romperá. cuando se canse de
romperse por un hombre que no le devuelve lo que ella
le da me reconocerá en tus párpados mirándola con pena
y lo entenderá. cómo puede amar a un hombre que está
ocupado queriendo a alguien a quien no puede volver a
tocar

Que nada nos separe, Pablo Neruda

1-frank-auerbach

Para que nada nos separe,
que no nos una nada,

Pero mi cuerpo siempre te conocerá,
mi pensamiento siempre te recordará,
cada canción, imagen u olor
a mí te traerá.

Cuando pueblen en tu cabeza las blancas experiencias
verás con otros ojos los pocos
momentos que pude entregar
sólo te pido que intentes ver
las razones por las cuales
compartir los espacios no pude.

Tu amor me hizo volar,
ilusión fue lo que me llenó la vida.

Te devolveré las cartas nunca escritas
te devolveré las rosas marchitas
pero dejaré conmigo tu abrazo
tu beso, tu paciencia
tu sonrisa, tus ojos
tu recuerdo.

Agradecida de tí quedo
agradecida y con un dejo de tristeza
tristeza que sólo el tiempo
transformar podrá
en un recuerdo para mi eternidad

Oración de Caín, José Luis Piquero

Gracias, odio; gracias, resentimiento;
gracias, envidia:
os debo cuanto soy.
Lo peor de nosotros mantiene el mundo en marcha
y la ira es un don: estamos vivos.

De quien demonios sean las sonrisas,
derrochadas igual que mercancía barata,
yo nunca me he ocupado.

Gracias por no dejarme ser inconstante y dulce
mientras levanta el mundo su obra minuciosa de dolor
y nos hacemos daño unos a otros
amándonos a ciegas,
con torpes manotazos.

Yo soy esa pregunta del insomnio
y su horrible respuesta.
Bésanos en la boca, muchedumbre, y esfúmate,
que estamos siempre solos y no somos felices.

Gracias, angustia; gracias, amargura,
por la memoria y la razón de ser:
no quiero que me quieran al precio de mi vida.

Gracias, señor, por mostrarme el camino.
Gracias, Padre,
por dejar a tu hijo ser Caín.

Si algo te asombra, Rubén Martín Díaz

Si algo te asombra, entra. No declines
estar
en eso que deseas.

No lo mires. Contempla. Date a ello.

Ten por seguro
que habrá estado esperándote
antes de que llegaras.

Si el bosque te respira,
abre el pulmón. Sé árbol.

Si la piedra entorpece tu camino,
entonces cógela,
hazte piedra en tu mano
y prolonga tu cuerpo en la distancia
cuando la arrojes.

Si es la isla que te observa desde lejos,
piénsate en ella;
incluso el agua cambia
todos sus átomos
llegada al barro que limita
la orilla.

Si es la llama
que vertebra la bóveda del aire,
crece en el fuego. Cumple sus designios.

Si el animal se asusta,
entra en su miedo. Dale paz. No vayas
tras él.

Y si es la luz
que unta de otoños este mirador
desde el que observas,
déjala cruzar
tu cuerpo
y que en él se ilumine con justicia.

No me ocupa, Eglé Flores

No me quita el sueño si virgen hasta el matrimonio, jamás tocada, reina del poliamor, todas en una. Si cabalga unicornios, espera príncipes, devora princesas o está a dieta. Si nació con pene, sin él, o compró uno con velocidades en la sex shop de confianza.

No me indigna que se desconozca en orificios, o se defina en terminaciones nerviosas; que le guste clitorial, vaginal, ambos; que no llegue porque el tantra y el orgasmo cósmico, porque el placer permanente, porque mucha mente y dogma.

No me ofende si parió a los cuarenta porque la maternidad, a los veinte por desconocerla, nunca. Si trajo al mundo lo que Dios dispuso o abortó sin causal, por gusto, porque dueña de su cuerpo.

No me afecta si da teta durante años, porque la salud, porque la liga de la lactancia; si ensarta fórmula al mes, al día siguiente, porque las chichis caídas, la chamba y la política lesa, inexistente. Si trabaja o se queda en casa. Si house schooling, generación Waldorf o ‘dios te salve maría’ en la guardería.

No me incomoda si brasileño, rebaje lateral o selva tropical, si trenzas en las axilas o rapado clínico. Si sonrisa bótox, implantes 38D, arrugas a mucha honra, celulitis digna.

No me aflige si zapato de tacón, de piso porque la espalda, la revolución femenina… o porque así le gusta nomás. Si las prefiere cortas, largas, ceñidas, aguadas o mejor bluyines, o mejor burkinis.

No me limita si tiene pasado, si viaja sin él. Si la luz, la sombra, la escala de grises. Si feminista de derecha, de izquierda, de extrema frontal, gancho al hígado.

Qué soy, qué sea, qué seamos: no me inquieta.
No me tortura, ni me estorba;
no me confunde, no me reduce;
no me coarta, ni me obsesiona.
No me ocupa, no vivo en su carne, no siento en su sexo.

Diccionario, Tehila Hakimi

Abrí en amor,
decía,
blanco
sobre negro:
“sentimiento potente de afecto
hacia ser humano
o cosa querida
e importante”;

revisé vida
y la definición era:
“estado de existencia de los seres humanos,
animales
y plantas
que los distingue de los objetos
inanimados”.

Pensé en mundo
y la entrada era:
“Globo terráqueo”.

Pasé las hojas hasta la D
y me detuve en
dolor

La más graciosa de las criaturas, Nazim Hikmet

Como el escorpión, hermano,
Eres como el escorpión
En una noche de espanto.

Igual que el gorrión, hermano,
Te pareces al gorrión
En sus inquietudes mínimas.

Igual que la almeja, hermano,
Tan encerrada y tranquila.

Eres horroroso, hermano,
Horrible como la boca
De un extinguido volcán.

Y no eres uno,
Ni cinco:
Eres millones, millones…

Eres igual que el carnero,
Hermano: cuando el verdugo,
Que se viste con tu piel,
Cuando el verdugo alza el látigo,
Vuelves rápido al rebaño
Y marchas al matadero
Corriendo y hasta orgulloso.

Eres, hermano, en resumen,
La más graciosa criatura,
Más graciosa todavía
Que el pez que vive en el mar
Sin saber que está en el mar

Y si hay miseria en la tierra,
Si hay tanta miseria, hermano,
Si andamos hambrientos, héticos,
Si nos desuellan y sangran,
Prensados como el racimo
Para sacarnos el jugo,
¿Diré que es por culpa tuya?
No. No todo es por tu culpa,
Pero tienes mucha, hermano.

 

Blue, Jorge Teillier

Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
“Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días”.

Cuestiones de tiempo, Cecilia Rossi

Las cosas que yo recuerdo
¿me recordarán?

las cosas que extraño
¿me extrañarán?

Cuándo es.
Cuándo deja de ser
recíproco
el cariño….

¿por qué he olvidado gente
que todavía me recuerda?
¿por qué recuerdo gente
que se ha olvidado de mí?

De qué depende.
De qué hilo tan frágil
pende la permanencia de uno en el otro.
La permanencia del corazón de uno
en el corazón del otro…

El jardín de mi abuela…
¿tendrá ganas de verme?

Mi perro de Concordia
¿me extrañará?

¿Todas estas son cuestiones
del tiempo?
¿Sólo le atañen al tiempo?
¿Sólo las decide/las soluciona el tiempo?

¿Y el amor? El amor que tuvimos
¿nos recordará?
¿Seremos una anécdota bonita
en su memoria?

Y la gente que se fue
¿pensará en nosotros?
Y la casa donde vivimos hace años
¿conservará algo de mí?
¿conservará algo de vos?
Y las personas que quiero
¿siempre me querrán así?

Y el vino que me gusta
¿gustará de mí?
¿el sabor de mi boca recordará?

¿Y vos?
¿Gustarás de mí?
¿Algún gesto mío te llevarás?

¿Cuándo es?
¿Cuándo deja de ser?
Recíproco…
El cariño..

¿Cuándo es?
¿Cuándo la vida?
(el sabor de la vida)
¿Cuándo la vida deja de ser
recíproca?

Cuándo es.
Cuándo deja de ser.
Mutuo.
El amor.
De los dos.
El amor…

El sueño de Mankean, Leonel Lienlaf

Hace muchos pasos atrás
(cuando estos años aun no se soñaban)
bajaron mis pies en un segundo.
Bajaron un día
con el suave canto de la brisa
a buscar el beso de la piedra.

Cerca de la madre de las aguas
me miró la piedra en flor
y en el choque incesante de las olas
me abrazó su espíritu.

Acaricié entonces mi corazón
y encendí con fuego mi camino
para vigilar el sueño del sol
y el baile de las estrellas.

Mi risa es el sol del mediodía,
mis lágrimas las vertientes,
mi dormir es el descanso del amor
y mi despertar la vida de los peces.

Es así mi existir,
es así mi palabra
y las aguas me continúan cantando.

El amor duerme en el pecho del poeta, Federico García Lorca

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!

 

Ternura, María Saucedo

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Necesito un árbol en mi vida,
que tenga raíces,
que dé sombra.

Un árbol que acaricie la tierra
que se deje besar por el viento,
que beba las lágrimas de mis nubes negras.

Necesito un árbol que me cubra el cuerpo
con sus ramas
rescatándome de los insectos,
de las tempestades, de las aves
parranderas.

Un árbol que me entregue al sol,
que me cuente de las estrellas
que me arrulle bajo la luna.

Necesito un árbol que me de calor en el invierno,
frescura en el verano,
fruta en la primavera, y
que me entierre bajo su origen en el otoño.

 

¿Cómo protegerse de una violación?, Susan Hawthorne

Ella le pregunta,
¿Cómo te proteges de una violación?
Él guarda silencio un rato largo
Dice,
Evito ir a la cárcel.
Ella le pregunta de nuevo,
¿Quieres saber lo que he hecho o lo que he evitado hacer?
Él guarda silencio de nuevo.
Entonces afirma con la cabeza.

Ella dice,
No hablo con extraños.
No salgo sola por la noche.
O si lo hago tengo mis llaves preparadas.
Llevo puestas mis zapatillas de correr.
Aparento que sé dónde voy aun cuando no lo sé.

Si salgo de noche, escucho.
Escucho los pasos detrás de mí.
Pienso en su peso, en su manera de andar.
Considero si los pasos son de mujer o de hombre.
Intento no correr.
Aparento informalidad.
O doy la vuelta y le miro a los ojos.
El consejo es contradictorio.
Recibo clases de defensa personal.
He llegado a ser cinturón negro.

Y aún no me siento segura.
Si me quedo en casa, cierro todas las puertas.
Cierro las ventanas también.
Tengo mirilla en la puerta de mi piso.
Cuando salgo con amigos, no bebo demasiado.
Nunca vuelvo a un vaso medio vacío / medio lleno dejado.
No acepto que me lleven.
Cojo un taxi en vez de eso.
Tengo luces con sensores afuera de mi casa.
Mi perro está justo al otro lado de la puerta.
No dejo que nadie me saque una foto.

¿He tenido éxito?
No.
Una vez, bebí demasiado.
Una vez, acepté que me llevaran.
Una vez, hablé con un extraño.

Y, entre mis amigas,
una está casada con un violador.
Una se dio cuenta de que el hombre junto a ella violaba a sus hijas.
Una fue sobada por completo por el vecino cuando tenía cinco años.
Una fue perseguida por la calle.
Una encontró pornografía en el ordenador de su enamorado.
Les pregunté qué hacían para protegerse de una violación.

Una dijo:
No hablo con extraños.
No salgo sola por la noche.
Tengo preparada la marcación rápida en mi móvil.
Llevo puestos mis zapatillas de correr.
Aparento que sé dónde voy aun cuando no lo sé.

Una dijo:
Cuando salgo de noche, tengo cuidado.
Voy por sitios bien iluminados.
Si escucho pasos detrás de mí,
intento no correr.
Aparento informalidad.
Saco mi móvil.
Llamo a mi amigo.

Una dijo:
Recibo clases de defensa personal.
Ahora doy clases de defensa personal a mujeres.
Y aún no me siento segura.

Una dijo:
Tengo un perro, grande con un fuerte ladrido.
Tengo tres cerraduras en la puerta.

Una dijo:
No participo en las redes sociales.
No quiero que nadie sepa demasiado sobre mí.
¿Tuvieron éxito?
No.
Ninguna de ellas.

Buen Esqueleto, Maggie Smith

La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.

La vida es breve, y he ido acortando la mía
de mil deliciosas e insensatas maneras,
mil deliciosamente insensatas maneras
que no le fiaré a mis hijos. El mundo es al menos
cincuenta por ciento terrible, y esa estimación
es conservadora, aunque no se la fíe a mis hijos.

Por cada pájaro que vuela, hay una piedra lanzada a un pájaro.

Por cada niño amado, un niño roto, ensacado,
hundido en un lago. La vida es breve y el mundo
es al menos mitad terrible, y por cada gentil
extraño, hay uno que te rompería,
aunque no se lo diga a mis hijos. Estoy tratando
de venderles el mundo. Cualquier buen agente de bienes raíces,
mientras camina a tu lado por una pocilga, pía
sobre un buen esqueleto: Este lugar podría ser lindo,
¿no? Tú podrías hacer que este lugar sea lindo.