Si algo te asombra, Rubén Martín Díaz

Si algo te asombra, entra. No declines
estar
en eso que deseas.

No lo mires. Contempla. Date a ello.

Ten por seguro
que habrá estado esperándote
antes de que llegaras.

Si el bosque te respira,
abre el pulmón. Sé árbol.

Si la piedra entorpece tu camino,
entonces cógela,
hazte piedra en tu mano
y prolonga tu cuerpo en la distancia
cuando la arrojes.

Si es la isla que te observa desde lejos,
piénsate en ella;
incluso el agua cambia
todos sus átomos
llegada al barro que limita
la orilla.

Si es la llama
que vertebra la bóveda del aire,
crece en el fuego. Cumple sus designios.

Si el animal se asusta,
entra en su miedo. Dale paz. No vayas
tras él.

Y si es la luz
que unta de otoños este mirador
desde el que observas,
déjala cruzar
tu cuerpo
y que en él se ilumine con justicia.

No me ocupa, Eglé Flores

No me quita el sueño si virgen hasta el matrimonio, jamás tocada, reina del poliamor, todas en una. Si cabalga unicornios, espera príncipes, devora princesas o está a dieta. Si nació con pene, sin él, o compró uno con velocidades en la sex shop de confianza.

No me indigna que se desconozca en orificios, o se defina en terminaciones nerviosas; que le guste clitorial, vaginal, ambos; que no llegue porque el tantra y el orgasmo cósmico, porque el placer permanente, porque mucha mente y dogma.

No me ofende si parió a los cuarenta porque la maternidad, a los veinte por desconocerla, nunca. Si trajo al mundo lo que Dios dispuso o abortó sin causal, por gusto, porque dueña de su cuerpo.

No me afecta si da teta durante años, porque la salud, porque la liga de la lactancia; si ensarta fórmula al mes, al día siguiente, porque las chichis caídas, la chamba y la política lesa, inexistente. Si trabaja o se queda en casa. Si house schooling, generación Waldorf o ‘dios te salve maría’ en la guardería.

No me incomoda si brasileño, rebaje lateral o selva tropical, si trenzas en las axilas o rapado clínico. Si sonrisa bótox, implantes 38D, arrugas a mucha honra, celulitis digna.

No me aflige si zapato de tacón, de piso porque la espalda, la revolución femenina… o porque así le gusta nomás. Si las prefiere cortas, largas, ceñidas, aguadas o mejor bluyines, o mejor burkinis.

No me limita si tiene pasado, si viaja sin él. Si la luz, la sombra, la escala de grises. Si feminista de derecha, de izquierda, de extrema frontal, gancho al hígado.

Qué soy, qué sea, qué seamos: no me inquieta.
No me tortura, ni me estorba;
no me confunde, no me reduce;
no me coarta, ni me obsesiona.
No me ocupa, no vivo en su carne, no siento en su sexo.

Diccionario, Tehila Hakimi

Abrí en amor,
decía,
blanco
sobre negro:
“sentimiento potente de afecto
hacia ser humano
o cosa querida
e importante”;

revisé vida
y la definición era:
“estado de existencia de los seres humanos,
animales
y plantas
que los distingue de los objetos
inanimados”.

Pensé en mundo
y la entrada era:
“Globo terráqueo”.

Pasé las hojas hasta la D
y me detuve en
dolor

La más graciosa de las criaturas, Nazim Hikmet

Como el escorpión, hermano,
Eres como el escorpión
En una noche de espanto.

Igual que el gorrión, hermano,
Te pareces al gorrión
En sus inquietudes mínimas.

Igual que la almeja, hermano,
Tan encerrada y tranquila.

Eres horroroso, hermano,
Horrible como la boca
De un extinguido volcán.

Y no eres uno,
Ni cinco:
Eres millones, millones…

Eres igual que el carnero,
Hermano: cuando el verdugo,
Que se viste con tu piel,
Cuando el verdugo alza el látigo,
Vuelves rápido al rebaño
Y marchas al matadero
Corriendo y hasta orgulloso.

Eres, hermano, en resumen,
La más graciosa criatura,
Más graciosa todavía
Que el pez que vive en el mar
Sin saber que está en el mar

Y si hay miseria en la tierra,
Si hay tanta miseria, hermano,
Si andamos hambrientos, héticos,
Si nos desuellan y sangran,
Prensados como el racimo
Para sacarnos el jugo,
¿Diré que es por culpa tuya?
No. No todo es por tu culpa,
Pero tienes mucha, hermano.

 

Blue, Jorge Teillier

Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.
Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
“Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días”.

Cuestiones de tiempo, Cecilia Rossi

Las cosas que yo recuerdo
¿me recordarán?

las cosas que extraño
¿me extrañarán?

Cuándo es.
Cuándo deja de ser
recíproco
el cariño….

¿por qué he olvidado gente
que todavía me recuerda?
¿por qué recuerdo gente
que se ha olvidado de mí?

De qué depende.
De qué hilo tan frágil
pende la permanencia de uno en el otro.
La permanencia del corazón de uno
en el corazón del otro…

El jardín de mi abuela…
¿tendrá ganas de verme?

Mi perro de Concordia
¿me extrañará?

¿Todas estas son cuestiones
del tiempo?
¿Sólo le atañen al tiempo?
¿Sólo las decide/las soluciona el tiempo?

¿Y el amor? El amor que tuvimos
¿nos recordará?
¿Seremos una anécdota bonita
en su memoria?

Y la gente que se fue
¿pensará en nosotros?
Y la casa donde vivimos hace años
¿conservará algo de mí?
¿conservará algo de vos?
Y las personas que quiero
¿siempre me querrán así?

Y el vino que me gusta
¿gustará de mí?
¿el sabor de mi boca recordará?

¿Y vos?
¿Gustarás de mí?
¿Algún gesto mío te llevarás?

¿Cuándo es?
¿Cuándo deja de ser?
Recíproco…
El cariño..

¿Cuándo es?
¿Cuándo la vida?
(el sabor de la vida)
¿Cuándo la vida deja de ser
recíproca?

Cuándo es.
Cuándo deja de ser.
Mutuo.
El amor.
De los dos.
El amor…

El sueño de Mankean, Leonel Lienlaf

Hace muchos pasos atrás
(cuando estos años aun no se soñaban)
bajaron mis pies en un segundo.
Bajaron un día
con el suave canto de la brisa
a buscar el beso de la piedra.

Cerca de la madre de las aguas
me miró la piedra en flor
y en el choque incesante de las olas
me abrazó su espíritu.

Acaricié entonces mi corazón
y encendí con fuego mi camino
para vigilar el sueño del sol
y el baile de las estrellas.

Mi risa es el sol del mediodía,
mis lágrimas las vertientes,
mi dormir es el descanso del amor
y mi despertar la vida de los peces.

Es así mi existir,
es así mi palabra
y las aguas me continúan cantando.

El amor duerme en el pecho del poeta, Federico García Lorca

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!

 

Ternura, María Saucedo

EPSON scanner image

Necesito un árbol en mi vida,
que tenga raíces,
que dé sombra.

Un árbol que acaricie la tierra
que se deje besar por el viento,
que beba las lágrimas de mis nubes negras.

Necesito un árbol que me cubra el cuerpo
con sus ramas
rescatándome de los insectos,
de las tempestades, de las aves
parranderas.

Un árbol que me entregue al sol,
que me cuente de las estrellas
que me arrulle bajo la luna.

Necesito un árbol que me de calor en el invierno,
frescura en el verano,
fruta en la primavera, y
que me entierre bajo su origen en el otoño.

 

¿Cómo protegerse de una violación?, Susan Hawthorne

Ella le pregunta,
¿Cómo te proteges de una violación?
Él guarda silencio un rato largo
Dice,
Evito ir a la cárcel.
Ella le pregunta de nuevo,
¿Quieres saber lo que he hecho o lo que he evitado hacer?
Él guarda silencio de nuevo.
Entonces afirma con la cabeza.

Ella dice,
No hablo con extraños.
No salgo sola por la noche.
O si lo hago tengo mis llaves preparadas.
Llevo puestas mis zapatillas de correr.
Aparento que sé dónde voy aun cuando no lo sé.

Si salgo de noche, escucho.
Escucho los pasos detrás de mí.
Pienso en su peso, en su manera de andar.
Considero si los pasos son de mujer o de hombre.
Intento no correr.
Aparento informalidad.
O doy la vuelta y le miro a los ojos.
El consejo es contradictorio.
Recibo clases de defensa personal.
He llegado a ser cinturón negro.

Y aún no me siento segura.
Si me quedo en casa, cierro todas las puertas.
Cierro las ventanas también.
Tengo mirilla en la puerta de mi piso.
Cuando salgo con amigos, no bebo demasiado.
Nunca vuelvo a un vaso medio vacío / medio lleno dejado.
No acepto que me lleven.
Cojo un taxi en vez de eso.
Tengo luces con sensores afuera de mi casa.
Mi perro está justo al otro lado de la puerta.
No dejo que nadie me saque una foto.

¿He tenido éxito?
No.
Una vez, bebí demasiado.
Una vez, acepté que me llevaran.
Una vez, hablé con un extraño.

Y, entre mis amigas,
una está casada con un violador.
Una se dio cuenta de que el hombre junto a ella violaba a sus hijas.
Una fue sobada por completo por el vecino cuando tenía cinco años.
Una fue perseguida por la calle.
Una encontró pornografía en el ordenador de su enamorado.
Les pregunté qué hacían para protegerse de una violación.

Una dijo:
No hablo con extraños.
No salgo sola por la noche.
Tengo preparada la marcación rápida en mi móvil.
Llevo puestos mis zapatillas de correr.
Aparento que sé dónde voy aun cuando no lo sé.

Una dijo:
Cuando salgo de noche, tengo cuidado.
Voy por sitios bien iluminados.
Si escucho pasos detrás de mí,
intento no correr.
Aparento informalidad.
Saco mi móvil.
Llamo a mi amigo.

Una dijo:
Recibo clases de defensa personal.
Ahora doy clases de defensa personal a mujeres.
Y aún no me siento segura.

Una dijo:
Tengo un perro, grande con un fuerte ladrido.
Tengo tres cerraduras en la puerta.

Una dijo:
No participo en las redes sociales.
No quiero que nadie sepa demasiado sobre mí.
¿Tuvieron éxito?
No.
Ninguna de ellas.

Buen Esqueleto, Maggie Smith

La vida es breve, aunque no se lo diga a mis hijos.

La vida es breve, y he ido acortando la mía
de mil deliciosas e insensatas maneras,
mil deliciosamente insensatas maneras
que no le fiaré a mis hijos. El mundo es al menos
cincuenta por ciento terrible, y esa estimación
es conservadora, aunque no se la fíe a mis hijos.

Por cada pájaro que vuela, hay una piedra lanzada a un pájaro.

Por cada niño amado, un niño roto, ensacado,
hundido en un lago. La vida es breve y el mundo
es al menos mitad terrible, y por cada gentil
extraño, hay uno que te rompería,
aunque no se lo diga a mis hijos. Estoy tratando
de venderles el mundo. Cualquier buen agente de bienes raíces,
mientras camina a tu lado por una pocilga, pía
sobre un buen esqueleto: Este lugar podría ser lindo,
¿no? Tú podrías hacer que este lugar sea lindo.

La Patria es Matria, Blanca Guifarro

las mujeres somos esa multitud
de mariposas – gatas – panteras
y brujas del mundo
parimos y no parimos
y hacemos del amanecer
arrullos de bocas frescas
sacudimos el mantel
y en cada cuerpo erotizado
emprendemos
la lucha cotidiana

somos bandera -himno – brassavola
y toda la belleza
enredada en bugambilias
vendemos fuerza de trabajo
cuidamos la prole
rompemos la nostalgia
y entre llanto y llanto
volvemos a empezar

matria es
amor, lucha, fuerza. tempestad
mujeres
con olor a fogón – yuca – maíz
conciencia y pasión
somos estrellas
luminosas y ardientes
cuando olemos opresión

Otros verán el mar, Edgar Bayley

otros verán el mar
la soledad del sueño
encenderán nuevos nombres
viajes felices al extremo de la mañana
otros tendrán secretos
olvido tolerancia
otra voz otras luces un juego diferente
¿qué vida retendrás mientras tanto
qué esperanza dirás todavía
en la calle o el bosque renacido
en qué rostro o amor revivirás tu viaje?

otros tendrán la isla
conquistarán la inocencia
refundirán la noche la vigilia
el amo y el esclavo
entonces no habrá sido en vano
tanto descenso y tempestad y absurdo
tanto desprecio y lagos de sombra y brujas
tanto perdón y puerta sin llamado
un hombre una mujer
al principio y al fin del mundo

otros verán sin pausas
sin fronteras
inventarán el fuego y la confianza
¿qué día albergará tu nombre
en qué vena o qué metal
tendrá destino tu silencio?

 

Entonces, ¿qué?, Lea Goldberg

Ya desde hace un tiempo
nadie me espera allá.
Y si no existe el mar,
tampoco barco habrá.
La senda breve,
de escasa compañía.
Entonces, ¿qué?
Una semana,
un mes,
un año más.

Una vez muerta,
el mundo seguirá.
Quién amará a quién.
Alguien odiará.
La senda breve
y la cuenta impaga.
Entonces, ¿qué?
¿Una semana?
¿Un mes?
¿Un año más?

Cae el rocío y la noche
se congela en mi cara.
En el próximo cruce
idénticos caminos.
Despertaré mañana
y cuando abra mis ojos
¡Dios!
¡Una semana,
un mes,
un año más…!

En busca de la noche, Nathalie Handal

Él besó mis labios a medianoche

Lo dejé

Él me quitó la blusa

Lo dejé

Él me quitó el sostén
y tocó mis pechos

Lo dejé

Él me quitó los pantalones

Lo dejé

Me quitó la ropa interior
y me miró, de pie
en este cuarto extraño, oscuro
blanco y negro

Lo dejé

Una pequeña luz se desvaneció
por la ventana
vi brevemente
la ciudad en la que vivimos,
pero no conocemos.

Luego él pronuncia
mi nombre mal
y lo detengo

Le pregunto si alguna vez
ha sido exiliado o encarcelado
si alguna vez ha enviado
cartas a una mujer que amó
pero que jamás
volverá a ver,
si piensa que se puede regresar
a un amante
aun si el amor no fuera ya posible
por segunda vez,
le pregunto si acaso
ha robado en una tienda
o le ha quitado el pan a un campesino,
o si acaso ha cruzado
mares, costas y montañas
y todavía
no ha llegado

Él responde:
en mi país, no pronuncié
mi nombre correctamente
y fui torturado,
en las líneas enemigas no pronuncié
mi nombre correctamente
y fui exiliado,
al llegar, no pronuncié
mi nombre correctamente
y me dieron nuevos documentos.

Ya ves. Un corazón en busca de la medianoche
es solo un corazón, todo lo demás da igual,
excepto lo que espera el otro.

Resistencia, Connie Fife

Resistencia es una mujer

a cuya tierra le han prendido fuego

perseverancia y determinación

son sus hijas

es una madre palestina que

entrega un legado de

guerra junto con las

armas para combatirla

es una mujer negra envuelta

en satén morado que se pasea

y cae por una pista sin dejar

que vendan más que lo que lleva puesto

resistencia es la mujer nativa ausente

que murió a manos de

una artista blanca

que vive dentro de sí

y prospera dentro de mí

resistencia es una muchacha niña

que ve morir a su madre y

jura sobrevivir sin importar

dónde encuentre refugio

es una mujer golpeada con odio

por el hombre que la ama quien

decide escapar a un mundo

donde el tacto es sagrado

resistencia es la mujer que cuestiona

la definición masculina del amor amando a otra mujer

sanando así a toda una nación

es una mujer desgarrada por

el alambre de espino que rodea su casa

quien compone una salida

a pesar de las consecuencias

resistencia es cada mujer que

haya considerado alguna vez tomar

las armas escribir una historia abandonar la paliza

salvar a sus hijas e hijos o salvarse ella

es toda mujer que se atreve

a protagonizar una revolución terminar una novela

ser amada o cambiar el mundo

resistencia atraviesa un paisaje

de llamas en compañía de sus hijas

perseverancia y determinación

No volveré a ser joven, Jaime Gil De Biedma

 

Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde

-como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos

-envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra

Miniatura urbana, Stéphane Chaumet

gestos gitanos

gestos lascivos

juego grave

juego sagrado

terriblemente fuego

terriblemente tierra

danzas y es la dicha la que danza

la dicha en el fuego

la dicha que estalla en la boca

jugo que desborda del fruto

tus piernas tus caderas tus dedos danzan

tus muñecas tu cuello danzan tu pelvis tus rodillas tu culo

danzan tu corazón danzan tus pies tus tobillos

tus hombros tus pestañas tu sangre

tu falda que me abre el cielo

todo vibra en ti

del espíritu a la punta de los senos

todo en ti en el instante me toca me penetra

esta sed de la que ignoro la fuente

que haces subir a mis labios mis músculos mi cabeza afiebrada

de todo aquello que danza en ti y que eres tú

tus ojos tu sudor

tu olor tus cabellos la humedad de tu sexo

tu sonrisa que desborda mi cara

y me da la certidumbre indecible

efímera de comprender un poco mejor

por qué vivimos sobre esta tierra

A tu edad yo vestía una oscuridad, Maggie Smith

A tu edad yo vestía una oscuridad

varias tallas muy grande. Me colgaba

como un vestido de mamá. Y ahora,

mientras hablamos, estoy cosiendo

una oscuridad que tú tendrás que desenredar,

y desenredando otra que tu tendrás

que coser de nuevo. ¿Qué puedo darte

que puedas quedarte? Una vez me preguntaste

¿Tiene fin el cielo? No, no tiene fin,

simplemente deja de ser una cosa

y comienza a ser otra.

A veces nos tomamos de las manos

y echamos la cabeza hacia atrás

para que el azul llene todo nuestro campo

de visión y así sentir

que formamos parte. No tenemos fin,

sólo dejamos de ser lo que somos

y comenzamos a ser ¿qué?

¿Dónde? ¿Qué puedo darte

para llevar ahí? ¿Estas sombras

de hojas, ese suelo del consuelo?

¿Esta suave oscuridad de segunda

mano? ¿Qué puedo darte

que te sea útil en tu segunda vida,

esa que tendrás que vivir sin mí?

 

Waverly Place 2, José María Fonollosa

Hacemos el amor de una manera

imperfecta, mezquina y temerosa.

Nunca profundizamos. Nos quedamos

en la simple epidermis del instinto.

Y el placer obtenido se nos mezcla

con una sensación de desagrado.

Porque ponemos bridas al amor.

Levantamos barreras y frenamos

al llegar al umbral del punto límite.

Nunca lo trasponemos por cobardes.

Nos asusta ese paso hacia adelante.

Y miramos, cansados, al amor

entero, irrealizado, sobre el lecho.

Descontentos por no alcanzar la meta.

Como incendiar un bosque y que una lluvia

imprevista lo apague al poco rato.

Hacemos el amor como si fuera

un rito y por lo tanto usamos símbolos.

Sabemos el sentido de los gestos

y acciones que efectuamos al amarnos.

Morder y devorar, hender, herir…

Y gritos o gemidos alumbrándose.

Su significación es evidente.

Pero nos causa miedo. Y nos frustramos.

Habría que pasar de la parodia

al hecho y realizarnos plenamente.