Publicación de la categoría: Genealogía de la lucidez

Guerra, Voltaire

de

Un genealogista prueba que un Príncipe desciende en línea directa de un Conde cuyos padres habían hecho un pacto de familia, hace 300 o 400 años, con una casa cuyo recuerdo ni tan… Sigue leyendo

La sensatez, Quim Monzó

de

Cada vez que la mujer juiciosa se acuesta con alguien le cuenta al novio que lo ha hecho no por un ataque circunstancial de lubricidad, sino porque se ha enamorado. No es que… Sigue leyendo

Amistad, Simone Weil

de

Existe un amor puro, personal y humano, que contiene un presentimiento y un reflejo del amor divino. Es la amistad, pero a condición de emplear esa palabra en un sentido riguroso. Sentir una… Sigue leyendo

Carrusel, Rosana Alonso

de

Jefe decidió un día que Gordo debía bajarse, lo consideraba una carga no útil porque apenas se movía y no se ganaba el sustento, así lo dijo. Todos asentimos porque Jefe ya estaba… Sigue leyendo

La pesadilla de Aristóteles, Carlo Frabetti

de

En cierta ocasión, le preguntaron a Aristóteles: “Si pudieras pedir un deseo en beneficio de la humanidad, ¿qué les pedirías a los dioses?”, y él contestó que les pediría que unificaran el significado… Sigue leyendo

El exilio de Sócrates, Susana Villalba

de

Dejarías un olor, un río siempre un poco más allá, en alguna parte que no ves pero te arrastra como una triste y lenta identidad que arroja al fondo del mar lo que… Sigue leyendo

Horóscopo, Juan José Millas

de

Detesto que el horóscopo lleve razón porque eso me hace vivir pendiente de él y no me gusta vivir pendiente de tonterías en las que no creo. Pero a veces acierta; el domingo… Sigue leyendo

Edipo, inventor del complejo de… césaR brutO

de

Cuando siento que alguien se queja porque gana poco sueldo y aumentan los presios, o porque se queda sin trabajo y lo van a desalojar, enseguida se me ocurre consolarlo, disiendole: -Mientras no… Sigue leyendo

Las confesiones de un pequeño filósofo, Azorín

de

  No me podrán quitar el dolorido sentir… Garcilaso: Égloga I. Yo, pequeño filósofo, he cogido mi pa­raguas de seda roja y he montado en el carro, para hacer, tras largos años de… Sigue leyendo

El cuento, Ricardo Piglia

de

  I. En uno de sus cuadernos de notas, Chéjov registró esta anécdota: Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida. La forma clásica del cuento… Sigue leyendo

Prioridades, Lydia Davis

de

Debería ser muy sencillo: haces lo que puedes mientras está despierto y cuando se duerma haces lo que sólo puedes hacer cuando está dormido, empezando por lo más importante. Pero no es tan… Sigue leyendo

La Verdadera Sabiduría, Hugo Mujica

de

Filosofía, lo escuchamos cuando ocupábamos un banco en la escuela, quiere decir “amor a la sabiduría”, o sea que lo valioso no es tal o cual filosofía sino aquello de lo que ella… Sigue leyendo

Necrológica retroactiva, Juan José Millás

de

Los mamíferos estamos sobrevalorados, y es lógico. Si Bush fuese gallo estarían sobrevaloradas las aves y la Estatua de la Libertad sería una gallina. Cada uno tiende a defender lo suyo. En los… Sigue leyendo

El tiempo, Manuel Vicent.

de

El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada. Después de Reyes, un día notarás que… Sigue leyendo

Ateo gracias a Dios, Luis Buñuel

de

La casualidad es la gran maestra de todas las cosas. La necesidad viene luego. No tiene la misma pureza. Si entre todas mis películas siento una especial ternura hacia El fantasma de la… Sigue leyendo

El sendero del campo, Martin Heidegger

de

«Corre desde el portón del jardín hacia el Ehnried. Los viejos tilos del parque del castillo lo siguen con su mirada por encima de la muralla, ya cuando reluce claro hacia Pascuas entre… Sigue leyendo

Joven y bella, Sarainés Kasdan

de

  Un joven durmió y en el sueño soñó con la Verdad, soñó que la amaba y que no era imposible poseerla. Cuando despertó, no recordaba los detalles del sueño, pero sí la… Sigue leyendo

Tengo un sueño, Martin Luther King, Jr.

de

Diez décadas atrás, un gran norteamericano, sobre cuya simbólica sombra estamos parados, firmó la Proclamación de Emancipación. Este decreto trascendental llegó como una gran luz de esperanza para guiar a millones de esclavos… Sigue leyendo