Sirena, Mario Benedetti

de

Tengo la convicción de que no existes y sin embargo te oigo cada noche te invento a veces con mi vanidad o mi desolación o mi modorra del infinito mar viene tu asombro… Sigue leyendo

El hombre de las gelatinas, Adolfo Castañón

de

Edward Hopper Cierto vendedor de gelatinas me comentó alguna vez: “Algunas personas van al football. Al volver a casa encienden la TV para comprobar si lo que vieron fue cierto. Por la mañana… Sigue leyendo

La cicatriz, Marco Denevi

de

Fransesca Galliani Según Gustav Büscher (El libro de los misterios, Barcelona, 1961) el arqueólogo alemán Hilprecht decifró los caracteres cuneiformes inscriptos en dos piedras que desenterró de las ruinas de Nippur, Babilonia, gracias… Sigue leyendo

El escuerzo, Leopoldo Lugones

de

 José Reynaldo da Fonseca Un día de tantos, jugando en la quinta de la casa donde habtaba la familia, di con un pequeño sapo que, en vez de huir como sus congéneres más… Sigue leyendo

Charla de amigos

de

– ¡Ay, mi Chahuistle!, ¿quién entiende a las mujeres? – No mi valedor, es que ahí está el meollo del asunto. No tratemos de entenderlas, para eso tienen amigas; o que las entiendan… Sigue leyendo

Historia de un breve reinado, Diego Deni

de

La reina tuvo un hijo. El rey lo tomó en brazos y vio que era un hermoso y saludable bebé. Lo amó, lo proclamó príncipe de príncipes y aseguró que su reinado sería… Sigue leyendo

La Sirena, Jorge Luis Borges

de

A lo largo del tiempo, las sirenas cambian de forma. Su primer historiador, el rapsoda del duodécimo libro de la Odisea, no nos dice cómo eran; para Ovidio, son aves de plumaje rojizo… Sigue leyendo

Después de la guerra, Alejandro Jodorowsky

de

Werner Branz El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada… Sigue leyendo

Rosas, Alejandra Basualto

de

Sondra Kicklighter Soñabas con rosas envueltas en papel de seda para tus aniversarios de boda, pero él jamás te las dio. Ahora te las lleva todos los domingos al panteón.

La última mujer, Eduardo Berti

de

Andrey Vahrushew Ella sentía tanto pudor que evitaba desvestirse en su presencia. Un pudor desmedido, observó él. Un pudor que ocultaba, se diría, algún misterio. Por fin le dio la espalda, se quitó… Sigue leyendo

Esencia y atributo, Fernando Sorrentino

de

 El 25 de julio, al querer apretar la letra A, advertí en el meñique de mi mano izquierda una tenue verruga. El 27 me pareció considerablemente mayor. El 3 de agosto logré, con… Sigue leyendo

Las respuestas, por Martin Buber

de

  Ahmad Masood Rabí Emelej dijo una vez: __ Estoy seguro que en la otra vida me mandarán al paraíso. Cuando el supremo tribunal me pregunte: ¿Has estudiado la Ley como es debido?,… Sigue leyendo

Ya no puedo

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André Masson A A José Alfredo Jiménez que igual hubiera podido haber dicho en palabras de Silvio Rodríguez “que te digo a ti muerte tanta veces llamada a mi lado que al cabo… Sigue leyendo

Redoble por rancas, Manuel Scorza

de

Donde el Zahorí lector oirá hablar de cierta celebérrima moneda xPor la misma esquina de la plaza de Yanahuanca por donde, andando los tiempos, emergería la Guardia de Asalto para fundar el segundo… Sigue leyendo

San Frutos, Felipe Garrido

de

Ansel Adams  En la tercera capilla se venera a San Frutos. Lo identifican los pies descalzos, la cabeza tonsurada, el cuerpo regordete, la escarcela vacía, la mirada de muchos días sin comer. Sobre… Sigue leyendo

La Sirena, Ray Bradbury

de

Allá afuera en el agua helada, lejos de la costa, esperábamos todas las noches la llegada de la niebla, y la niebla llegaba, y aceitábamos la maquinaria de bronce, y encendíamos los faros… Sigue leyendo

El testamento

de

  Kavavanga Si algunos exponentes de nuestra familia padecían una verbosidad morbosa, otros se mostraban lacónicos casi hasta el mutismo. Estos últimos ejemplos personificaba el tío Leopoldo, a quien tocó buena dosis de… Sigue leyendo

Tao, Alberto Chimal

de

Cile Bailey A las diez, preocupada, Mamá piensa en su hija: la ve bailar y retorcerse como una loca por quién sabe qué antros y para qué hombres. Como en Babilonia. Seguro se… Sigue leyendo