El, Matías Candeira.

de

Fue un incordio que se presentara en mitad de la cena, aún respirando pesadamente, dejando esos regueros de tierra por todo el salón. En fín, manchándolo todo. Por lo visto lo habíamos enterrado… Sigue leyendo

Tristeando, JCPozo

de

Andre Kertesz Artista, déjate poseer por la tristeza y se un ciclón de atardeceres, un amor secreto, un solo de oboe, el señorío de Bach, la siesta del martes (acaso mi mejor cuento,… Sigue leyendo

Sal a la Acera, JCPozo

de

Alvin Langdon Coburn !Caramba! Estamos compuestos de tantos miedos (gracias jesuitas por avivarlos), que dejamos pasar al peor de todos, a lo que curiosamante invocamos tan vehementemente en canciones y poemas: el temor… Sigue leyendo

Un pequeño problema, Ginés S. Cutillas.

de

Al desaparecer mi mano izquierda tuve que dejar de tocar la guitarra. Me costó mucho hacerme a la idea de su pérdida pero pensé que mi mano derecha sería suficiente para mis quehaceres… Sigue leyendo

Una de dos, Juan José Arreola

de

Yo también he luchado con el ángel. Desdichadamente para mí, el ángel era un personaje fuerte, maduro y repulsivo, con bata de boxeador. Poco antes habíamos estado vomitando, cada uno por su lado,… Sigue leyendo

Se solicita un hada, Edmundo Valadés

de

 Sí, ya tengo 34 años. Ya estoy donde la edad se equivoca para los demás. Para uno mismo. Ha fluido la sangre incansablemente en mis venas, yo he fluido a veces con cansancio… Sigue leyendo

Olvídate de Mí, Antonio Pozo

de

Bill Brandt Olvídate de mí, olvida los momentos, en que tus labios rojos, encendieron mi pasión. Olvídate de mí, olvida lo pasado, olvida que vivimos, bajo un mismo techo gris. X Porque ingrata… Sigue leyendo

La vida es sueño, James George Frazer

de

Se supone que, de hecho, el alma de un durmiente se aleja errante de su cuerpo y visita los lugares, ve las personas y verifica los actos que él está soñando. Cuando un… Sigue leyendo

Silencio, Clarice Lispector

de

 Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que… Sigue leyendo

La mujer de Antonio, Livia Palmeiro

de

La mujer de Antonio camina así, cuando va a la plaza camina así… No vengo a hablarles de la mujer de la canción, sino de la mujer de Antonio, el de mi barrio.… Sigue leyendo

Sirena sin mar, Ana Teresa Peralta

de

Nació y creció siempre cerca del mar. Ella, como sus cinco hermanas, amaba todo lo que se relacionara con el océano; de hecho, no conocía otro lugar tan encantador y maravilloso. Lola era… Sigue leyendo

Peor que el infierno, Ramón Gómez de la Serna

de

¡Oh, la crueldad incomprensible, inadmisible! Le sentenció Dios a muchos miles de siglos de purgatorio porque si los hombres al que no matan, al que absuelven de la última pena lo sentencian casi… Sigue leyendo

La muerte de Sancho, Jean de La Ville de Mirmont

de

Gustave Doré  Es un hecho probado —puesto que el notario y el cura, personas dignas de crédito, así lo aseguraron— que Alonso Quijano el Bueno, más conocido con el nombre de Don Quijote,… Sigue leyendo

El Corrido del Emigrante, JCPozo

de

¿Ah, pero querían norte, no?! X   Comenzó todo en un mercado, junto al puesto de las cebollas, tenía mi local de tacos, cervezas y mole de olla. No ganaba mucho dinero, pero… Sigue leyendo

San La Muerte, Mempo Giardinelli

de

Michael Wolgemut Carmelo ha salido de la cárcel y lo primero que hace es ir al Belén. Se sienta a una mesa y recostado contra la pared mira cómo unos chicos juegan al… Sigue leyendo

Sirenas tajantes, Guillermo Samperio

de

Mientras escribía un relato en mi nueva computadora, escuché de pronto un sonido de guitarras a mi espalda; al principio no le di importancia, pero al poco rato recordé que no tenía radio… Sigue leyendo

El poeta y la muerte, Jaime Sabines

de

Philippe Halsman El poeta estaba enfermo cuando llegó la muerte a visitarlo. ─ Yo soy, dijo la muerte, tu verdadera madre. La que te trajo al mundo te trajo a mis brazos para… Sigue leyendo

La cierva blanca, Jorge Luis Borges

de

La Cueva de La Pasiega: Hugo Obermaier ¿De qué agreste balada de la verde Inglaterra, de qué lámina persa, de qué región arcana de las noches y días que nuestro ayer encierra, vino… Sigue leyendo