El vuelo de la Reina Mab, Rubén Darío

de

  Daniel Lai La reina Mab, en su carro hecho de una sola perla, tirado por cuatro coleópteros de petos dorados y alas de pedrería, caminando sobre un rayo de sol, se coló… Sigue leyendo

Llego a mi trabajo

de

Anne Ferrán     What’s in a name? That which we call a rose by any other name would smell as sweet”, decía Shakespeare certero como siempre y con su habitual agudeza. Nunca… Sigue leyendo

Después de gozar, Patricia Nasello

de

Luego de nadar y zambullirse jugando con la espuma, después de gozar del sol y de que el viento ondee su pelo, mientras canta, la sirena se duerme hamacándose sobre las olas. La… Sigue leyendo

Clases de Gimnasia, Ana María Shuá

de

Giuliano Mangani Para aumentar la flexibilidad de tronco y ramas, evitando así quebraduras provocadas por ráfagas intempestivas, clases de gimnasia para árboles se ofrecen. Individuales y a domicilio. Precios especiales para bosques.

La serpiente que se muerde la cola, Amado Nervo

de

Me pasa frecuentemente, doctor – dijo el enfermo -, que al ejecutar un acto cualquiera, paréceme como que ya lo he ejecutado. No sé si usted experimenta alguna vez esta sensación tan rara… Sigue leyendo

Soy

de

Si yo mí me conmigo y tú ti te contigo,entonces yo ti me contigo y tú mí te conmigo;por lo tanto, ambos somos en si. Átale, demoníaco Caín, o me delata. Amigo no… Sigue leyendo

La esfinge de Tebas, Rene Aviles Fabila.

de

Alvin Langdon La otrora cruel Esfinge de Tebas, monstruo con cabeza de mujer, garras de león, cuerpo de perro y grandes alas de ave, se aburre y permanece casi silenciosa. Reposa asi desde… Sigue leyendo

Ajedrez, Rosario Castellanos

de

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos; quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente de nosotros: equitativo en… Sigue leyendo

De L’Osservatore, Juan José Arreola.

de

A principio de nuestra Era, las llaves de San Pedro se perdieron en los suburbios del Imperio Romano. Se suplica a la persona que las encuentre, tenga la bondad de devolverlas inmediatamente al… Sigue leyendo

La Salazón

de

¿Será tan sólo culpa de la suerte el haber nacido donde nacimos o el estar viviendo donde vivimos? Yo no creo en las brujas, pero de que las hay, las hay . La… Sigue leyendo

Los colonos, Ray Bradbury

de

Los hombres de la Tierra llegaron a Marte. Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían… Sigue leyendo

Despistada, Mónica Lavín

de

Horst P. Horst Tardaban en abrir la puerta. Verificó que el número del departamento fuera el correcto. Tantas veces había estado frente a una casa equivocada o acudido a una cita el día… Sigue leyendo

El infierno, Tradición Sufí

de

Gino Severini Todo un grupo de gente murió al mismo tiempo en una catástrofe y se sorprendieron al encontrarse en un mundo muy similar a éste. Tenían a su disposición todo tipo de… Sigue leyendo

Traspaso onírico, Ramón Gómez de la Serna.

de

Ritva Voutila De pronto dejó de tener pesadillas y se sintió aliviado, pues habían llegado a ya a ser una proyección obsedante en las paredes de su alcoba. Descansado y tranquilo en su… Sigue leyendo

Por ti daría tu vida, Lauro Ayala.

de

Harry Bowers Era una chica linda, no cabía la menor duda: la más linda de toda la escuela. Podrás imaginar unos ojos verdes, azules, oscuros o avellanos en una angelical cara blanca donde… Sigue leyendo

Me estoy desperdiciando

de

Yanina Boldireva Romántico incurable, el buen chahuistle, a una mazorca  elegantemente vestida en túnica de seda verde,  le susurraba al oído: “Te invito a desperdiciarnos juntos.” Me estoy desperdiciando Cada vez que algo se… Sigue leyendo

Album, Alberto Chimal.

de

Fernando Botero La cara de su madre. La muñeca que arrojó por la ventana. El libro que quemó. La pecera que vació en la sala. La muñeca a la que arrancó las piernas.… Sigue leyendo

Kalimán el magnífico, Sergio Ramírez.

de

Valya Masha Todo empezó un mediodí­a de abril cuando oí­ dentro de mi cabeza aquellas voces extrañas queriendo comunicarme sus mensajes. Entonces yo trabajaba de tipógrafo, el único oficio que habí­a conocido desde… Sigue leyendo