Fábula de la sirena y los borrachos, Pablo Neruda

de

¿ Por qué no ataca el tiburón A las impávidas sirenas? Dónde está el centro del mar Por qué no van allí las olas? Son los senos de las sirenas Las redondescas caracolas?… Sigue leyendo

El cómplice, Jorge Luis Borges

de

 Marek Patt Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.  Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.  Me engañan y yo debo ser la mentira.  Me incendian… Sigue leyendo

El abecedario, Luisa Valenzuela

de

Ernest Ludwig Kirchner El primer día de enero se despertó al alba y ese hecho fortuito determinó que resolviera ser metódico en su vida. En adelante actuaría con todas las reglas del arte.… Sigue leyendo

El Profesor, JCPozo

de

Quien es radicalmente maestro no toma ninguna cosa en serio más que en relación a sus discípulos, ni siquiera a sí mismo. (Friedrich Nietzsche) x “¡Silencio!” (Se abrió la clase) “Pongan sus libros… Sigue leyendo

La Sirena inconforme, Augusto Monterroso

de

Usó todas sus voces, todos sus registros; en cierta forma se extralimitó; quedó afónica quién sabe por cuánto tiempo. Las otras pronto se dieron cuenta de que era poco lo que podían hacer,… Sigue leyendo

El amor de las sirenas, Wilfredo Machado

de

Una de las sirenas había seguido al Arca durante varios días a través de un mar tempestuoso que prometía echar a pique la frágil embarcación a la menor falsa maniobra. A veces perdía… Sigue leyendo

Tocan a la Puerta, JCPozo

de

Jan Saudek Amigos inmigrantes (todos de alguna manera lo somos, mística u orgánica) ¿Quien no ha sentido en alma propia las palabras del poeta Antonio Machado de que tenemos a los amigos en… Sigue leyendo

Fantasmas y el fantasma, JCPozo

de

Constantin Ciubanu Juro que no morí (Paul McCartney) A mis hermanos…y a Juana, por supuesto, Los fantasmas detienen el tiempo… Se sumergen hasta lo más oculto de nosotros para revelarnos, al emerger, todo… Sigue leyendo

Presentimiento, Gabriela Rábago Palafox

de

Maria-Mihaela Sârbu Presiente el ave que la ama el toro. Escalofrío

Tranvía, Andrea Bocconi

de

Rafael Félix Por fin. La desconocida subía siempre en aquella parada. «Amplia sonrisa, caderas anchas… una madre excelente para mis hijos», pensó. La saludó; ella respondió y retomó su lectura: culta, moderna. Él… Sigue leyendo

La terapia clásica, Adolfo Bioy Casares.

de

Desiree Dolron Fueran cuales fueran los resultados —declaró el enfermo, tres días después de la operación— la actual terapéutica me parece muy inferior a la de los brujos, que sanaban con encantamientos y… Sigue leyendo

El chile y el maíz, Cuento Nahua

de

Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México Es verdad pues, un hombre muy rico tiene una troje de chile y una troje de maíz. Y el rico decide ir a trabajar lejos. Y… Sigue leyendo

Francisca y la muerte, Onelio Jorge Cardoso.

de

Santos y buenos días dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. ¡Claro!, venía la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla al bolsillo. Si… Sigue leyendo

La rosa de Hiroshima, Vinicius de Moraes

de

Piensen en la criaturas Mudas telepáticas piensen en las niñas Ciegas inexactas Piensen en las mujeres Rotas alteradas Piensen en las heridas Como rosas cálidas Pero oh no se olviden De la rosa… Sigue leyendo

Nostalgia, Alejandro Jodorowsky.

de

Porque retrocedía creía volver, pero en realidad estaba avanzando de espaldas.

Retrato de un hombre sentándose a la mesa, Gustavo Mejía

de

Carl H. Bloch Entonces, señor, después de la oficina y el bus de hora y media y la cerveza en la tienda de la esquina, después de caminar despacio mirando las muchachas por… Sigue leyendo

La incrédula, Edmundo Valadés

de

Sin mujer a mi costado y con la excitación de deseos acusiosos y perentorios, arribé a un sueño obseso. En él se me apareció una, dispuesta a la complacencia. Estaba tan pródigo, que… Sigue leyendo

Los peces, José Joaquín Blanco

de

Muerto, como los peces, bogo entre prismas de aguacristal, entre multitud de anhelos fosilizados en su flujo fingido. ¿Solamente un pez, ahora, al final de los tiempos, en la turbiedad profunda de un… Sigue leyendo