Archivo de etiqueta: Colombia

Fantasmas de carreteras, Gabriel García Márquez

de

Dos muchachos y dos muchachas que viajaban en un Renault 5 recogieron a una mujer vestida de blanco que les hizo señas en un cruce de caminos poco después de la medianoche. El… Sigue leyendo

La actriz, Guillermo Bustamante Zamudio

de

Caperucita estaba aburrida: cada vez que un lector toma el libro y lee, termina primero baboseada y después tragada por el lobo, saliendo finalmente a través de una chapucera autopsia de cazador. Para… Sigue leyendo

El dragón , Harold Kremer

de

Cuando el mundo conocido sólo era China, el dragón Han se apareció en sueños al rey Tong y le dijo: —Al despertar sólo tendrás un día más de vida y luego morirás. Podrás… Sigue leyendo

El violinista y el verdugo, Fernando Ayala Poveda

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Cansado del cielo, Jacob abandonó su castillo y regresó a la tierra. A medianoche penetró en la recámara del sargento Ordax, lo despertó con un golpe de sombra y le dijo: ¿Ya no… Sigue leyendo

Informe personal sobre el viento, Federico Díaz-Granados

de

Hoy le pido al viento Que encadene el cielo y haga prisionero a Dios, Que lo amarre con sus venas y lo envíe exiliado junto al dueño de la muerte A tejer sombras… Sigue leyendo

La luz es como el agua, Gabriel García Márquez

de

En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos. -De acuerdo -dijo el papá, lo compraremos cuando volvamos a Cartagena. Totó, de nueve años, y Joel, de siete, estaban más decididos… Sigue leyendo

Decreto Imperial, Isar Hasim Otazo

de

El hombre cometió un crimen atroz. Mis gendarmes lo aprehendieron caminando plácidamente por la plaza principal, cubierto de sangre de pies a cabeza. No huía: sencillamente caminaba. Cuando lo interrogaron, contó sin emoción… Sigue leyendo

Hermano lobo, Manuel Mejía Vallejo

de

Un día el lobo se dio cuenta de que los hombres lo creían malo. – Es horrible lo que piensan y escriben – exclamó. – No todos – dijo un ermitaño desde la… Sigue leyendo

Mala noche, Jorge Franco Ramos

de

Cuando tropecé con la cabeza de Rita pensé lo bueno que sería matarse todos los días. Yo vi cuando la degollaron. Un puñal salió de la oscuridad y de un solo tajo le… Sigue leyendo

Mi mujer, Germán Cuervo

de

Mi mujer trabajaba en un banco. Yo escribía poesía y pintaba, es decir, no hacía nada. No me iba muy bien. Pero ella envidiaba la vida que yo llevaba: tenía amigos y amigas… Sigue leyendo

Despedida, Luis Zalamea

de

Yo me voy porque en los “subways” no crecen los bejucos; porque ya no huele el aire prisionero de las calles a azafrán, ni a tomillo, ni a hembra en primavera. Me voy… Sigue leyendo

Ahora que los ladros perran, José Manuel Marroquín

de

Ahora que los ladros perran, ahora que los cantos gallan, ahora que albando la toca las altas suenas campanan; y que los rebuznos burran y que los gorjeos pájaran, y que los silbos… Sigue leyendo

La princesa desencantada, Henry Ficher

de

Mi amor por la princesa germinó una clara tarde de abril, cuando su risa melodiosa quedó enmarcada para siempre en el aura dorado de sus cabellos.    Durante meses la cortejé. Le dejaba… Sigue leyendo

El edén onírico, Andrés Uribe Botero

de

 Si las puertas de la perversión quedaran depuradas, todo se mostraría al hombre tal cual es infinito: William Blake Las puertas del cielo están cerradas. Bajo la lluvia, una mujer angelical espera que… Sigue leyendo

Mi otro yo, Gabriel García Márquez

de

Hace poco, al despertar en mi cama de México, leí en un periódico que yo había dictado una conferencia literaria el día anterior en La Palma de Gran Canaria, al otro lado del… Sigue leyendo

Muerte constante más allá del amor, Gabriel García Márquez

de

Al senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró a la mujer de su vida. La conoció en el Rosal del Virrey, un pueblecito ilusorio que de… Sigue leyendo

El pesimista, Gabriel García Márquez

de

Un hombre que abre la ventana de su habitación y descubre que afuera resplandece un día esplendoroso, como hecho de encargo para una representación teatral de la primavera, y no exclama:”¡Ah, qué hermoso… Sigue leyendo

Disparatorio, Gabriel García Márquez

de

Andrea Stone De pronto se encuentra uno con el amigo que no veía hace mucho tiempo.” ¿No te alegras de verme?”, se le pregunta. “No- responde-. Alguien me dijo que habías muerto y… Sigue leyendo