Tengo un cuerpo, Joumana Haddad

Edmond ThommenTengo un cuerpo esperando en el fondo del océano.

Tengo un cuerpo que es como un volcán,

cuyo cráter lame el agua

para que no arroje placer antes que el amor llegue.

Tengo un cuerpo que no conozco.

Puede ser un grano de arena

o un pez rojo

o una perla en una concha.

Pero voy a descubrir su sabor

con dos labios ardientes

y una lengua que entrará

y con la lava hará un sonido

como entrar en el paraíso.

En el fondo del océano,

dentro de las burbujas del deseo,

tengo un cuerpo para ti,

y tengo una mañana y una eternidad:

una mañana en la que llegarás a mí

y una eternidad en la que se abrirá la caparazón

poco a poco,

con toda la lentitud que deseo

y para la que estás capacitado.

 

Dueto, Joumana Haddad

215476_ts-Tus ojos han tejido una luz extraña en mi mirada.
-Es que has despertado el bosque y los marinos del bosque.
-Hace azul, ¿Dónde estoy?
-En mis brazos. Allí donde tu río se incendia.
-¿Y esta luna sobre mi cuello?
-Es mi noche que quiere sellar tu piel.
-¿Comienzo?
-Comienzos.
-¿Y por qué te abres los párpados cerrados?
-Para mejor ver tu prisa salpicar mi espera. Par oír a nuestros labios despegar.
-Tú y yo, vuelo de gritos.
-Tú y yo, alas migratorias del poema.
-Seré para ti el pájaro y el cazador.
-No me vencerás: yo me ofreceré a tu fusil.
-Lo plantaré en tu corazón hasta la conquista.
-No es más que perdiendo que se merece el viaje.
-¿Cómo llegar? Tú tienes el cuerpo numeroso de la ilusión.
-¿Por qué llegar? Sé la mano duradera de los fantasmas.
-Tus caderas, pórticos del purgatorio de los perezosos.
– Mis caderas, barrotes de la prisión que libera.
-Mujer tengo sed, viértete.
-Que tus nombres te abreven: ellos perlan sobre mis labios.
-Dejaré a los pecadores llegar hasta ti.
-Pero el violín queda cerrado. ¿Sabrás desbotonarlo?
-Aprenderé. Lo sacudiré como a un árbol hasta hacer fluir todas sus músicas sobre mi lengua. Lo trabajaré como un artesano su oro, como el depravado su condena.
Lo aprenderé.
-¿Y me harás tuya, bandido?
-Sin cesar y nunca.
-Amo el estremecimiento que arrancarás de mi garganta.
-Entonces ven. El vino retrocede sin ti.

Cuando me hice fruta, Joumana Haddad

adan y eva_mantegna_la-fruta-prohibida

Hombre y mujer fui concebida bajo la sombra de la luna,
Pero Adán fue sacrificado en mi nacimiento,
Inmolado a los mercenarios de la noche.
Y para colmar el vacío de mi otra esencia
Madre me bañó en aguas del misterio,
Me instaló en la orilla de cada montaña,
Moldeó la luz y la penumbra
Para hacer de mí mujer-centro y mujer-lanza,
Traspasada y gloriosa,
Ángel de los placeres innominados.

Extranjera crecí y ninguno cosechó mi trigo.
Diseñé mi vida en una hoja blanca
Manzana a la que ningún árbol dio a luz.
Y la horadé y salí,
En parte vestida de rojo y en parte de blanco.
No solo estuve en el tiempo o fuera de él
Porque maduré en los dos bosques
Y recordé antes de nacer
Que soy un tumulto de cuerpos,
Que dormí largo tiempo,
Que viví largo tiempo,
Y cuando me hice fruta
Supe
Lo
Que
Me
Esperaba.

Pedí a los magos que cuidaran de mí,
Y entonces me llevaron consigo.
Dulce era mi risa
Azul mi desnudez
Tímido mi pecado.
Volaba sobre la pluma de un ave
Y me hacia almohada a la hora del delirio.
Cubrieron mi cuerpo de amuletos,
Y untaron mi corazón con la miel de la demencia.
Protegieron mis tesoros
Y los ladrones de mis tesoros,
Me obsequiaron historias y silencios,
Desataron mis raíces.

Y desde aquel día me voy
Me hago nube de cada noche
Y viajo.
Soy la única en decirme adiós
La única en acogerme.
El deseo es mi camino y la tormenta mi compás.
En el amor no echò anclas.
Gemela de las mareas,
De la ola y de la arena
Del candor y de los vicios de la luna,
Del amor
Y de la muerte del amor.
Durante el día mi risa es de los otros
Y la cena solo a mí me pertenece
Quien sabe mi ritmo me conoce
Me sigue
No me alcanza.