Archivo de etiqueta: Chile

Si tengo que encontrarme en este cuerpo desnudo, Damsi Figueroa Verdugo

de

Que la cita sea a ciegas y a solas, en el bosque, sobre y bajo el gran abrazo de las hojas o en el templo invisible del desierto. Si he de hallarme y… Sigue leyendo

Jim, Roberto Bolaños

de

Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes, como Jim, ninguno. Una vez… Sigue leyendo

El alma de la máquina, Baldomero Lillo

de

La silueta del maquinista con su traje de dril azul se destaca desde el amanecer hasta la noche en lo alto de la plataforma de la máquina. Su turno es de doce horas… Sigue leyendo

Las muertas, Florencia Smiths

de

Tú Tú me vas Tú me vas a venir a decir Tú me vas a venir a decir a mí Que estoy prestada Que no puedo parir Ni por la boca Ni por… Sigue leyendo

La Compañía del Camino, Roberto Bolaño.

de

Lo que hemos amado cambia. A veces nuestros ojos ya no ven el resplandor, pero el resplandor sigue allí. Sabemos que ni las palabras ni los trabajos que nos desgastan cotidianamente podrán servirnos… Sigue leyendo

La joven del abrigo largo, Vicente Huidobro

de

Cruza todos los días la plaza en el mismo sentido. Es hermosa. Ni alta ni baja, tal vez un poco gruesa. Grandes ojos, nariz regular, boca madura que azucara el aire y no… Sigue leyendo

Lo secreto, María Luisa Bombal

de

Sé muchas cosas que nadie sabe. Conozco del mar, de la tierra y del cielo infinidad de secretos pequeños y mágicos. Esta vez, sin embargo, no contaré sino del mar. Aguas abajo, más… Sigue leyendo

Vuelvo, Inti-Illimani

de

Con cenizas, con desgarros, con nuestra altiva impaciencia, con una honesta conciencia, con enfado, con sospecha, con activa certidumbre pongo el pie en mi país. Y en lugar de sollozar, de moler mi… Sigue leyendo

El amante japonés, Isabel Allende

de

En l912, Takao Fukuda había dejado a su familia y emigrado por razones metafísicas, pero ese factor había ido perdiendo importancia en sus evocaciones y a menudo se preguntaba por qué había tomado… Sigue leyendo

Celos que matan, pero no tanto, Teresa Calderón

de

1 Ya había visto sus ojos en los tuyos que no me miran que se mueren por verla. 2 Era un desliz definitivo. Desde un bolsillo de secretos un nombre de mujer tu… Sigue leyendo

El fornicio, Gonzalo Rojas

de

Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara, mi vergonzosa, en esos muslos de individua blanca, tacara esos pies para otro vuelo más aire que ese… Sigue leyendo

Las Palabras, Pablo Neruda

de

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito…… Sigue leyendo

Bienvenidos pájaros, Alexandra Domínguez

de

Tú no has nacido para la muerte, ¡inmortal pájaro!… John Keats He visto una luz posada sobre la línea en que respira un pájaro y he visto al niño cuya palabra azul nombra… Sigue leyendo

A Lilith, Rosa Alcayaga Toro

de

                               “y Dios castigó a Lilith haciendo que un centenar de sus hijos demonios perecieran a diario.” aparecen como si fuesen soles chamuscados, enfuriando guirnaldas incendiarias desde plazas sin nombre ha quinientos años… Sigue leyendo

Tragedia, Vicente Huidobro

de

  María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga. Se casó con un mocetón grande y fornido, un poco torpe, lleno de ideas honoríficas, reglamentadas como árboles de… Sigue leyendo

El complejo de Caín , Fernando Mires

de

Siempre he pensado que la Biblia dice la verdad. Pero lo dice de un modo inconsciente, casi onírico. Ocurre como con nuestros sueños cuando se cruzan personas y situaciones correspondientes a diversos tiempos.… Sigue leyendo

La vibora, Nicanor Parra

de

Allan Amato Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable Sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento, Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla, Llevar a cabo… Sigue leyendo

Dos palabras, Isabel Allende

de

Tenía el nombre de Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con él. Su oficio era… Sigue leyendo