Archivo de etiqueta: México

Letanía, Lina Zerón

de

Benditas las mujeres que protegen el fruto de su vientre asumiendo la parábola de su belleza bajo un delantal, aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina y aprenden a… Sigue leyendo

Seducción, JCPozo

de

Una mujer hermosa al pasar rociaba de aroma de rosas el jardín de las miradas. Un joven apuesto y tuerto se le acercó diciendo que el otro ojo daría con tal de tenerla… Sigue leyendo

Una pequeña historia de amor, Rogelio Guedea

de

Sobre el viejo radio de la abuela Petra tenemos, mi mujer y yo, una parejita de muñecos de porcelana. No sé cómo llegarían hasta ahí, pero los muñequitos están vestidos a la usanza… Sigue leyendo

Sinestesio, JCPozo

de

Sinestesio era un experto de las sensaciones. Tenía el don de sentir, con exactitud, el sentimiento de alguien en el instante mismo que ese sentir era arrancado por alguna palabra o acción suya.… Sigue leyendo

Collage: Justicia a la mexicana, JCPozo

de

Extra: ¡Los quemaron en medio de una noche de lluvia torrencial; no se han hallado los restos! ¡Seis puñaladas en la espalda y se cree que fue suicidio! ¡La levantaron fuera de su… Sigue leyendo

Sencilla mujer de mediodía, Guillermo Samperio

de

Esta sencilla mujer de mediodía, además de largos pasadores naranja en su cabello, tiene el extraño nombre de Violeta. Se puede encontrar a Violeta entre paredes caseras, saliendo de alguna puerta color tabaco,… Sigue leyendo

Noble campaña, Gregorio López y Fuentes

de

El pueblo se vistió de domingo en honor de la comisión venida de la capital de la República: manta morena, banderas, flores, música. De haberse podido, hasta se hubiera purificado el aire, pero… Sigue leyendo

¿Tengo que cambiar?, JCPozo

de

“Tengo que cambiar” se dijo el hombre ancestral. “Ya no puedo andar de aquí para allá y dejarme arrastrar por donde me lleve el viento; ya me cansé de siempre dejar la vida… Sigue leyendo

Punto y coma, Mónica Lavín

de

Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu aliento respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiar las caricias por largos besos y frases susurradas boca a boca.… Sigue leyendo

¿El crimen perfecto?, René Avilés Fabila

de

Anoche tomé una decisión irrevocable a causa de los remordimientos que tuve por engañar a E y que me torturaron durante días. Después de extensas meditaciones decidí asesinar a mi conciencia. El crimen… Sigue leyendo

Carta a mi padre, Josefina Estrada

de

El sueño te dejó una sonrisa tranquila, apacible, de hombre justo. Quizás te fuiste feliz: por fin conseguiste tu mayor deseo. Yacías en tu cama cuando me despedí de ti. Toqué tus dedos.… Sigue leyendo

Metamorfosis, JCPozo

de

En un lánguido solo y cabalgando sobre un trino, entré en los umbrales de mi flauta. Los haces de oro que se filtraban por cada uno de los siete tragaluces fueron los primeros… Sigue leyendo

Carta de una rosa a una mariposa, JCPozo

de

Amada Mariposa, Entre tantos aromas, solitaria estoy. ¿Cómo poder hacer resaltar mi color y mi perfume, entre miles que se ven igual que yo, para que en mí te fijes y bajes a… Sigue leyendo

Sin palabras, JCPozo

de

Quisiera tener medios para escribir lo que siento como para dejar un recuerdo que pudiera leer; pero con palabras no alcanza; son solo etiquetas, metáforas de paloma que nunca pudieron volar, superfluas maquetas… Sigue leyendo

Lápidas, Ignacio Padilla

de

Recordaba también el tránsito luminoso de su propia muerte, la tarde en que un disparo estremeció la serranía, cuando él, por un instante, se creyó alzado a los cielos en brazos de una… Sigue leyendo

Es todo lo que se, Luis Miguel Aguilar

de

Es todo lo que se. ( Que es casi nada ) Ella tenía una estrella entre los senos. O así lo veía él, porque la amaba. No se exigieron boletos en la entrada… Sigue leyendo

Nos han dado la tierra, Juan Rulfo

de

  Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros. Uno ha… Sigue leyendo

La Flor y el Escarabajo, JCPozo

de

Martin Amm Vio por primera vez el cielo. ¡Por fin¡ Ahí estaba el azul. El profundo azul. Volaba ligero hasta lo alto de un abedul. Observaba todo, nada se le escapaba: los cuatro… Sigue leyendo