Los caracoles escribidores, Norberto Luis Romero

Igor Siwanowicz

Un poco más allá del cantero de los geranios hay una colonia de caracoles. Hace muchos años que viven allí, bajo las calas, al pie de la madreselva, y siempre han tenido por costumbre cartearse con sus amigos y sus parientes de un pueblo vecino que está en el jardín de la casa de enfrente. Hay uno que es el cartero que tiene por desdicha una pesada carga de correspondencia acumulada en su casa, cuyos destinatarios no había podido encontrar. El pueblo de los caracoles tiene calles con nombre y las casas un número que cada dueño elige al azar, casi cabalísticamente, pero como los caracoles, aunque lentos, son muy andariegos, nunca residen en un mismo sitio más de tres horas seguidas. El resultado de sus hábitos es la confusión. Los caracoles no se visitan, salvo cuando, casualmente se encuentran en la calle. Y el cartero entrega las cartas solamente a aquellos con quienes se cruza en el camino. Como se sabe de antemano que no encontrará, por ejemplo, la casa número 543, en la tercera manzana de una calle determinada, opta por pasearse por todo el pueblo, con las cartas a cuestas, voceando el nombre de los destinatarios. Resultado: el cansancio y la afonía. El cartero quiso presentar una queja en el Ministerio de Información, pero fue inútil, ya que dicho ministerio, por ser un edificio joven, andaba muy veloz. Después de varias tentativas y persecuciones optó por presentar la renuncia enviándola por correo.

Aún no ha recibido respuesta. Hace que dejó de trabajar dos o tres meses, no obstante le quedan 468 cartas, 57 postales y 18 impresos por repartir. Telegramas no tiene porque los caracoles prefieren no hacer uso de ellos. Dice cuando logre entregar toda la correspondencia que le queda pedirá la jubilación. El pueblo manifestó su disconformidad con el servicio de Correos, pero todavía no aciertan a encontrar una solución. Los que se ofrecieron como carteros voluntarios enseguida se fatigaron y abandonaron el trabajo. Otros prefirieron ir personalmente al correo a llevar y retirar sus cartas, pero no lo hallaron. Actualmente los caracoles de ambos jardines se encuentran algo incomunicados.

.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s