CONFIDENCIAS Y MELANCOLÍA, RAFAEL PÉREZ ESTRADA

de

Una tarde de densa melancolía, tomándome del brazo dijo confidente: Sólo tengo un deseo, levitar; si lo consigo, lo demás se me dará por añadidura. Y, aprovechando la ocasión que me brindaban sus… Sigue leyendo

Confusión, Juan José Millas

de

Antes de que hubiera terminado de desenvolver el regalo de cumpleaños, sonó dentro del paquete un timbre, así que adiviné que era un móvil. Lo cogí y oí que mi mujer me felicitaba… Sigue leyendo

Aplastamiento de las gotas, Julio Cortázar

de

Erika Pham  Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan… Sigue leyendo

Los justos, Jorge Luis Borges

de

Brian Taylor Un hombre que cuida un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café… Sigue leyendo

Undine, Abelardo Castillo

de

Francisco Solares La sirenita viene a visitarme de vez en cuando. Me cuenta historias que cree inventar, sin saber que son recuerdos. Sé que es una sirena, aunque camina sobre dos piernas. Lo… Sigue leyendo

Muerte constante más allá del amor, Gabriel García Márquez

de

Al senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró a la mujer de su vida. La conoció en el Rosal del Virrey, un pueblecito ilusorio que de… Sigue leyendo

La dama frente al espejo, Álvaro Menén Desleal

de

Erika Pham Al entrar al Salón de los Espejos, la bonita señora no pudo resistir el impulso de mirarse. Por lo demás, es un impulso natural, y su comisión no conlleva nada delictivo… Sigue leyendo

Los indios de México: La última trinchera, Fernando Benítez

de

José Pablo Fernández Cueto El costumbre. Las velas y los cohetes tienen una gran demanda entre los indios. Estaba en una tienda de San Antonio cuando llegó una numerosa familia indígena. Los hombres… Sigue leyendo

El ganador, Enrique Anderson Imbert

de

Wojtek Aleksandrowicz Bandidos asaltan la ciudad de Mexcatle y ya dueños del botín de guerra emprenden la retirada. El plan es refugiarse al otro lado de la frontera, pero mientras tanto pasan la… Sigue leyendo

Caronte, Lord Dunsany

de

Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio. Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y… Sigue leyendo

Dejar a Matilde, Alberto Moravia

de

  Un amigo mío camionero ha escrito en el cristal del parabrisas: “Mujeres y motores, alegrías y dolores”. No digo yo que no tenga sus buenas razones para decir que los dolores y… Sigue leyendo

LA MEMORIA DEL MUNDO, Pedro Ugarte

de

Después de la Gran Detonación llegaron las plagas, las guerras y el hambre. En unos pocos meses millones de seres humanos desaparecieron y sólo con el tiempo pequeñas partidas de supervivientes lograron vencer… Sigue leyendo

Roberto Ferri

de

Beber veneno, Lope de vega

de

Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo,… Sigue leyendo

El pan ajeno, Varlam Tíjonovich Shalámov

de

Aquel era un pan ajeno, el pan de mi compañero. Éste confiaba sólo en mí. Al compañero lo pasaron a trabajar al turno de día y el pan se quedó conmigo en un… Sigue leyendo

Empatía, Fernando Savater

de

¿En qué consiste tratar a las personas como a personas, es decir, humanamente? Respuesta: consiste en que intentes ponerte en su lugar. Reconocer a alguien como semejante implica sobre todo la posibilidad de… Sigue leyendo

La expiación del rey, Eugenio Aguirre

de

Sentado en su trono de piedra, en la catedral octagonal de Aquisgrán, Carlomagno contempla a sus súbditos con la mirada ausente de quien ha sufrido un descalabro terrible. La noticia de la ignominiosa… Sigue leyendo

Historia, Lydia Davis

de

Vuelvo a casa después del trabajo y encuentro su mensaje: que no viene, que tiene trabajo. Volverá a llamar. Espero, y a las nueve voy adonde vive, veo su coche, pero él no… Sigue leyendo

Un llanto sordo, Nadia Anjuman

de

El sonido de las verdes huellas está en la lluvia nos llega desde la carretera almas sedientas y faldas polvorientas llegaron del desierto su ardiente respiración y el espejismo fundido de sus bocas… Sigue leyendo

Estremecida memoria, Elena Santiago

de

Palpitante momento aquel de salir andando del cementerio de los judíos en Praga. Pesaban sus pasos como si llevara el mundo en ellos y supo que nadie que cruzara la puerta de entrada… Sigue leyendo

Mi vida con la ola, Octavio Paz

de

Cuando dejé aquel mar, una ola se adelantó entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenían por el vestido flotante, se colgó de mi… Sigue leyendo

Un cuerpo de mujer, Ryunosuke Akutagawa

de

Una noche de verano un chino llamado Yang despertó de pronto a causa del insoportable calor. Tumbado boca abajo, la cabeza entre las manos, se había entregado a hilvanar fogosas fantasías cuando se… Sigue leyendo

El Cubrecama, Petrus Alfonsi

de

Un hombre, al salir de viaje, le pidió a su suegra que cuidara de su mujer. Pero la esposa se enamoró de otro y la suegra, persuadida por su hija, se pronunció a… Sigue leyendo

La paradoja andante, Eduardo Galeano

de

Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia. Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan. La historia es una paradoja andante. La contradicción le… Sigue leyendo

La Cena, Ana Miranda

de

La mesa está puesta, yo misma acomodé los platos, las copas, los cubiertos, las servilletas para los labios puros, resignada a formar parte del mundo verdadero, lo espero a cenar hace años, el… Sigue leyendo

El reparto imposible, Malba Tahan

de

Hacía pocas horas que viajábamos sin detenernos cuando nos ocurrió una aventura digna de ser contada, en la que mi compañero Beremiz, con gran talento, puso en práctica sus habilidades de eximio cultivador… Sigue leyendo

Síndrome de naufragios, Margo Glantz

de

En sentido muy ancho la mortificación es abrazar las cosas que causan pena y dolor: el camino de la perfección pasa por sus cilicios y sus soledades y para alcanzarlo plenamente, como aconsejan… Sigue leyendo

La tristeza, Rosario Barros Peña

de

El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón… Sigue leyendo

Oh Eva, tan lejana, Julia Tulkens

de

  ¡Oh Eva, tan lejana, tan perdida en el tiempo, perdida en las fronteras de la vida y la muerte: cómo vemos tu sombra flotando en nuestro espejo, oh tú, cuya mirada al… Sigue leyendo

GUÍA DE EXTRAVIADOS, JUAN GRACIA ARMENDÁRIZ

de

Ella y yo nos encontramos una noche en una cafetería. Nunca antes nos habíamos visto, y al poco tiempo ya vivíamos juntos. El piso no tiene más de cincuenta metros cuadrados, pero una… Sigue leyendo

Alberto Seveso

de

Celeste o Naxa, Dimitri Calokiris

de

Sólo antes de los veinte y después de los sesenta se ama de verdad. O sea, cuando se agotan los argumentos, se recurre al amor. No sé cómo huele el cielo, si es… Sigue leyendo

Así fue salvado Wang-Fo, Marguerite Yourcenar

de

El viejo pintor Wang-Fo y su discípulo Ling erraban a lo largo de los caminos del reino de Han. Avanzaban lentamente porque Wang-Fo se detenía de noche a contemplar los astros, y de… Sigue leyendo

En otro lugar del tiempo, Dionisio Cañas

de

Un hombre se lanza al vacío. Su pasado ha dejado de existir. Su presente es esta larga caída, este sereno descenso hacia la muerte. Todo ha quedado suspendido como el soplo de una… Sigue leyendo

El cartel, Ilse Aichinger

de

—¡No he de morir! —dijo el hombre que estaba pegando los carteles, y su voz lo asustó, como si bajo el vibrante calor se le hubiera aparecido su propio fantasma. Disimuladamente volvió la… Sigue leyendo

LAS MUJERES DEL CUADRO, JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO

de

Al cerrar el Museo, siempre se hacía el remolón ocupándose de cualquier cosa: la colocación de los sillones que había por allí y había que retirar para cuando a la mañana siguiente llegaran… Sigue leyendo

El ladrón depositario, Qâbus

de

Cuentan que un hombre salió de casa muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, para ir a los baños. En el camino vio a un amigo y le dijo: “¿Me acompañarías a los baños?”.… Sigue leyendo

Alas marinas, Libia Brenda Castro

de

Edward Armitage 1. Mito Ícaro vuela. La sirena eleva su canto al cielo y lo hechiza. Ícaro le pide al sol que lo libere de su atadura de cera y plumas. Cae. Ahora… Sigue leyendo

Flores, Jorge Accame

de

  Yo era profesor de Castellano en la Escuela Normal y a mediados del ochenta, en el segundo año A de bachillerato, tomé una prueba escrita de análisis sintáctico. Al devolver las hojas… Sigue leyendo

Pigmalión, John Updike

de

Lo que le gustaba de su primera mujer era su talento para la imitación. Después de una fiesta, una fiesta que hubieran dado ellos mismos o cualquier otro matrimonio, sabía imitar con gran… Sigue leyendo

LA LOBA, Giovanni Verga

de

Era alta, flaca, pero con los senos firmes y vigorosos, aunque ya no era joven; pálida, como si fuera víctima de la malaria, y sobre esa palidez dos ojos grandes y dos labios… Sigue leyendo

AL CANTO, Olga Berghol

de

Despierta como quieras, pero despierta en mí, en el frío, en mis silenciosas profundidades. No te imploraré palabras, pero dame una señal de que aún estás vivo. No por mucho tiempo… sólo un… Sigue leyendo

LOS PEZONES DE AMELIA, ANTONIO COSTA

de

Los pezones de Amelia son mágicos. Lo descubrió un día cuando fue al manicomio a visitar a un primo suyo. De repente, en el jardín, un enfermo se abalanzó sobre ella, le desgarró… Sigue leyendo

Silencio de sirenas, Marco Denevi

de

  Cuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se habían tapado las orejas para no oirlas cantar (¡a ellas, las mujeres más hermosas y seductoras!) sonrieron… Sigue leyendo

DODECAFONÍA, Enrique Anderson Imbert

de

-¡Qué tiempos aquellos!- dijo la Hidra a su simpático visitante-. No pasaba mes sin que viniera algún héroe a matarme. Llegaba muy ufano a esta orilla, se inclinaba sobre las aguas, me desafiaba… Sigue leyendo

Geoffroy de Boismenu

de

El impulso, Sam Shepard

de

En la escena que ahora interpreto, se supone que debo irrumpir en una choza de una vieja plantación de tabaco y descubrir que mi amigo de la infancia, a quien no he visto… Sigue leyendo

The end, Leopoldo María Panero

de

  He fumado mi vida y del incendio Sorpresivo quedan En mi memoria las ridículas colillas: seres que no me vieron, mujeres con vaho, humo en las bocas, y silencio por doquier, como… Sigue leyendo

Oyepapis, Jimena Ayala

de

oyepapis: pensamientos, inquietudes, preguntas y quejas de Jimena Ayala, una niña de 6 años de edad,  dirigidas a su padre, el poeta manchego Óscar Ayala 1. Oye, Papi: ¿Y cómo sabe uno que… Sigue leyendo

Cómo amaestrar, distraer y convencer a una sardina, ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA

de

La idea de que las sardinas son irresponsables es falsa. Las sardinas son susceptibles de recibir una educación. Cójase una sardina y colóquesela desnuda en una palangana, cuidando antes de poner sal en… Sigue leyendo

  • Ensèñame a escuchar canciones de sirenas o a evitar que nos hieran las envidias y descubrir què viento harìa propiciar a un corazòn honesto
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    pozoblock@msn.com